Conde de Aranda

(Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda; Siétamo, España, 1719 - Épila, id., 1798) Militar y estadista español. Décimo conde de Aranda, fue enviado a estudiar a Bolonia, pero su decidida y temprana vocación militar le condujo a alistarse en el ejército español, en el que llegaría a capitán general de Valencia y Murcia. Anteriormente, y como embajador, sirvió en Lisboa, Polonia y París.


Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda

Después del motín de Esquilache (1766), Carlos III lo llamó a Madrid y le nombró gobernador del Consejo de Castilla, cargo desde el que inició el proceso que acabaría con la expulsión de los jesuitas en 1767, bajo la acusación de actuar contra el rey y organizar motines. A lo largo de los siete años que estuvo al frente del Consejo de Castilla, instauró una política reformista basada en los principios de la Ilustración con la que consiguió el aprecio popular y el elogio del mismo Voltaire.

Sus crecientes diferencias con Carlos III lo indujeron a solicitar la embajada de París (1773-1787). En su gestión diplomática consiguió éxitos tan sobresalientes como la firma del tratado de paz con Gran Bretaña (1783). De nuevo en España, hizo todo lo posible por favorecer la caída del conde de Floridablanca, por quien sentía profunda antipatía.

Cuando éste fue destituido por Carlos IV (febrero de 1792), Aranda fue nombrado secretario de Estado interino, y como tal tuvo que hacer frente a las difíciles relaciones con la Francia revolucionaria. Sostuvo con firmeza una política de neutralidad que no tuvo arraigo, pues fue destituido a los pocos meses.

Le sucedió Manuel Godoy, que declaró la guerra a Francia y ordenó el arresto de Aranda, mientras se incoaba un proceso en el que intervino la Inquisición. En 1795, concluida la guerra con Francia, se sobreseyó la causa y se le levantó el confinamiento. Aranda decidió retirarse a la villa de Épila, donde murió.