Charles Boyer

(Figeac, 1899 - Paradise Valley, 1978) Actor de cine estadounidense de origen francés. Sin demasiado interés por el cine en un primer momento, la intención de Boyer era ser un buen actor de teatro; aconsejado por el famoso actor Raphaël Duflos, viajó a París, donde simultaneó estudios de filosofía en La Sorbona con los de teatro en el Conservatorio de Arte Dramático, bajo los auspicios del propio Duflos y de Maurice Escande.


Charles Boyer

En 1920 debutó primero en teatro y luego en cine; en lo que respecta al escenario, fue visto en una pequeña representación del conservatorio por Firmin Gémier, un director de cierto prestigio en los círculos parisinos que lo eligió para sustituir al protagonista, enfermo, de una obra que estaba preparando. A partir de entonces famosas personalidades de las tablas, como Sacha Guitry, no dejarían de contar con él.

En el cine todo fue más lento; comenzó con L'homme du large (1920), de Marcel L'Herbier, y nueve años después participó en Le capitain Fracasse (1929), de Alberto Cavalcanti, film en el que dio vida al duque de Vallombreuse y con el que obtuvo un prestigio definitivo en el mundo cinematográfico. El joven Boyer podía hacer gala de su voz en el teatro (no en el cine, mudo en aquellos tiempos), y hasta que no aparecieron las primeras películas habladas a principios de los treinta no marchó a Hollywood; pero viendo que su talento no era apreciado, decidió regresar a Europa.

En Alemania participó en las versiones francesas de algunas de aquellas películas que se rodaban en varias lenguas. Tras ello regresó a su Francia natal para intervenir en uno de los filmes más extraños de la época: Liliom (1933), de Fritz Lang. Esta célebre adaptación de una pieza del escritor húngaro Ferenc Molnar constituyó una película aparte en la carrera de su director y un gran éxito de crítica para un Charles Boyer en el papel de un joven delincuente tan seductor como abocado a su fatal destino.

Antes de asentarse definitivamente en Estados Unidos, circunstancia provocada por su matrimonio con la actriz inglesa Pat Paterson y por el extraordinario bombazo de público que significó Mundos Privados (1935), de Gregory LaCava, dio vida al archiduque Rodolfo de Austria en Sueños de príncipe (1935), de Anatole Litvak, película en la que le dio réplica la deliciosa Danielle Darrieux.

En Hollywood, su carrera estuvo marcada siempre por el cliché de "French Lover". Alcanzó celebridad entre las mujeres norteamericanas por sus enternecedoras escenas de amor en pantalla con actrices como Greta Garbo en María Walewska (1937), de Clarence Brown, donde sería un efusivo Napoleón; con Marlene Dietrich en El jardín de Alá (1936), de Richard Boleslawsky; y con Hedy Lammar en Argel (1938), de John Cromwell, en la que, sin hacer olvidar el Pépé le Moko de Jean Gabin, dio vida elegantemente al famoso ladrón parisino.


Charles Boyer e Ingrid Bergman
en Luz que agoniza (1944)

En la magistral Luz que agoniza (1944), de George Cukor, película que le valdría la tercera de sus cuatro nominaciones al Oscar (ganaría un premio honorífico especial, en 1942, por su logro cultural al establecer la French Research Foundation en Los Angeles), interpretó a un marido que intenta volver loca a su esposa. Poco antes, había protagonizado Si no amaneciera (1941), de Mitchel Leisen, con guión de Billy Wilder y Charles Brackett, filme en el que encarnaba a un seductor que utiliza sus mañas para casarse con Olivia de Havilland y así poder entrar en los Estados Unidos; curiosamente, él mismo se encontraba en aquellos momentos esperando la nacionalidad norteamericana.

Después de la guerra aportó dos interpretaciones memorables a dos obras maestras de muy diferente condición y procedencia. La primera fue El pecado de Cluny Brown (1946), de Ernst Lubitsch, una comedia romántica con Jennifer Jones en la que daba vida a un refinado intelectual centroeuropeo que se enamora de la sobrina de un fontanero (del que ha heredado sus muchas habilidades) y que alcanza finalmente el éxito como escritor de best-sellers.

La otra obra maestra indiscutible fue Madame de... (1953), de Max Ophüls, en la cual Boyer encarnó al General André de... y compartió reparto con Danielle Darrieux y Vittorio de Sica. En 1951 había fundado, junto a los también actores Dick Powell y David Niven, la Four Star Television, para la que interpretaría y produciría muchos programas en el entonces recién nacido medio televisivo.

En los años siguientes intervino en películas de prestigio con directores de mérito reconocido. Formó parte, a las órdenes de Vincente Minnelli, de los elencos de La tela de araña (1955) y Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1962), y fue secundario de lujo en películas como Cómo robar un millón y... (1966), de William Wyler; ¿Arde París? (1966), de René Clément; Descalzos por el parque (1967), de Gene Sacks, o Locos de abril (1969), de Stuart Rosenberg. Su última interpretación, aparte del filme de Minnelli titulado Nina (1976), fue la del decadente aristócrata Barón Raoul en Stavisky (1974), dirigida por Alain Resnais, con guión de Jorge Semprún. Tras la muerte de su esposa en 1978 y después de haber permanecido juntos 44 años, Charles Boyer se quitaría la vida dos días más tarde (y dos días antes de su 81 cumpleaños) con una sobredosis de barbitúricos.