John Le Carré

(Seudónimo de David J. Moore Cornwell; Poole, 1931) Narrador inglés de novelas de espionaje cuya obra es muy popular y respetada, ya que se le considera un renovador fundamental de este género. Estudió en la Universidad de Berna, en Suiza, y en la Universidad de Oxford. Enseñó en el Colegio de Eton de 1956 a 1958 y trabajó para el servicio de exteriores británico.


John Le Carré

Su primer éxito lo obtuvo con la novela El espía que surgió del frío (1963), a partir de la cual pudo dedicarse únicamente a escribir, ya que vendió millones de ejemplares. Entre sus obras merecen mencionarse la magnífica El honorable colegial, que transcurre en el lejano oriente; La gente de Smiley, que se desarrolla en el contexto de la guerra fría; La Casa Rusia, en la cual se retoma el enfrentamiento velado entre las potencias mundiales; La chica del tambor, sobre el conflicto palestino-israelí; El infiltrado, que trata el tráfico de armas relacionado con la droga; El sastre de Panamá, que denuncia la política norteamericana en América Central; Single & Single, donde se investigan las mafias internacionales y la curiosa novela El peregrino secreto, que describe los conflictos personales de los profesionales del espionaje.

Le Carré es un renovador del género porque el suyo es un estilo elegante pero también profundo en la descripción de escenarios y motivaciones de los personajes, a la vez que construye argumentos complejos e interesantes incluso como lectura política. En El jardinero fiel se puede apreciar cómo opera su mecanismo narrativo: la novela se desarrolla en Nairobi, capital de Kenia, antigua colonia británica, y en ella muestra el sereno mundo de los diplomáticos; de pronto ocurre un asesinato y se destapa una trama que desvela los mecanismos económicos internacionales, en este caso de una multimillonaria industria farmacéutica.

La novela es además una importante denuncia del trato que el primer mundo le da al continente africano. Sus historias son verosímiles gracias a un realismo mesurado, y sus protagonistas escapan a las clasificaciones por la complejidad de sus caracteres, que en muchas ocasiones trascienden la distinción entre el bien y el mal, lo que los hace intensamente humanos. Algunos de ellos, como Smiley, el espía melancólico y carismático, intelectualmente brillante y aficionado a la poesía romántica alemana, a la vez que físicamente insignificante y casado con una hermosa aristócrata inglesa a la que ama apasionadamente aunque ésta le sea infiel, son inolvidables.

En la tradición moral innegablemente de Joseph Conrad (y no ajena a Graham Greene, con el que guarda relaciones de influencia biunívoca), Le Carré ha creado un modelo autónomo de novelas de espionaje, de estilo y de gusto realista, pero libre invención imaginativa. Los argumentos son complejos pero controlados, la acción tensa y carente de remansos, a pesar del gran espacio que se concede a la construcción de la psicología de los personajes. Como intelectual, Le Carré llevó una vida pública activa y se enfrascó repetidamente en polémicas de interés político. Casi todas sus novelas han sido llevadas al cine, como es el caso de La casa Rusia, El sastre de Panamá y La chica del tambor.