Isabel de Austria

(Bruselas, 1501 - Swynaerde, 1526) Reina consorte de Dinamarca y Suecia (1515 - 1522). Tercera hija de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, durante sus primeros años de vida apenas pudo conocer a sus progenitores, ya que cuando contaba un año, sus padres viajaron a Castilla para ser proclamados príncipes de Asturias.


Isabel de Austria

Aunque éstos regresaron a Flandes en el año 1504, tras la muerte de su abuela materna, Isabel la Católica, Juana y Felipe partieron nuevemente hacia Castilla el 7 de enero de 1506. No volvió a verles nunca más, ya que su padre murió poco tiempo después y su madre, tras sufrir una fuerte depresión, fue recluida en Tordesillas hasta su muerte en 1555.

Así, Isabel se educó en Malinas junto a su hermano, el futuro emperador Carlos V, y a sus hermanas, Leonor y María, todos ellos bajo la atenta supervisión de su tía, Margarita de Saboya, la cual había sido nombrada tutora de los jóvenes príncipes y gobernadora de los Países Bajos. Se conocen muy pocos datos a cerca de su educación, aunque esta debió ser esmerada; la joven princesa dominó a la perfección tanto el alemán como el francés, que era el idioma oficial de la Corte.

Cuando Isabel era muy joven se iniciaron las negociaciones para concertar su matrimonio con el rey de Dinamarca y Suecia, Cristian II (1513-1522). Dicho matrimonio se concertó con la intención de reforzar los intereses comerciales de los Países Bajos en el norte de Europa, en el contexto de la complicada política matrimonial desarrollada por Maximiliano I, la cual estuvo orientada fundamentalmente a promover la unión de sus descendientes con los herederos de las monarquías supranacionales más poderosas, como era en aquel tiempo la denominada Unión de Kalmar.

La boda tuvo lugar en el año 1515, cuando Isabel apenas contaba con catorce años de edad; y en opinión de la mayoría de los historiadores éste no fue un matrimonio feliz, ya que fueron frecuentes las infidelidades del monarca y la situación política del reino fue en todo momento muy agitada. De este matrimonio nacieron tres hijos: el príncipe Juan, que murió en el año 1532; la princesa Cristina de Dinamarca, casada con el duque de Milán, Francisco Sforza; y la princesa Dorotea, la cual contrajo matrimonio con Federico del Palatinado.

En el año 1522 Isabel y su esposo se vieron obligados a abandonar sus reinos, ya que una sublevación general de la nobleza danesa hizo al monarca temer por sus vidas. La joven Isabel se refugió en Flandes, donde fue recibida con todos los honores, en la corte de su hermano el emperador. Pero los últimos años de su vida estuvieron plagados de tribulaciones, ya que por un lado le era imposible regresar a su reino, y por otro su marido se desentendió totalmente de ella y de sus hijos.