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Andrew Jackson

Séptimo presidente de los Estados Unidos de América (Waxhaw, Carolina del Sur, 1767 - Nashville, Tennessee, 1845). Este hijo de inmigrantes irlandeses combatió muy joven en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, en la que perdió a toda su familia. Tras llevar una vida juvenil desordenada, en la que ejerció los oficios más diversos, estudió Derecho en Carolina del Norte y marchó a hacer fortuna a la frontera del Oeste, estableciéndose en Nashville como abogado.


Andrew Jackson

Allí se hizo con un patrimonio inmobiliario, se integró en la alta sociedad local, desempeñó puestos relevantes (como fiscal y juez) y participó en la convención de 1796 que propuso y consiguió la formación del Estado de Tennessee como decimosexto Estado de la Unión (una tradición le atribuye incluso la invención del nombre de aquel Estado, en memoria de un jefe indio cherokee). En aquel mismo año fue elegido congresista para ocupar el único escaño de Tennessee en la Cámara de Representantes; al año siguiente fue elegido senador; pero renunció a ambos cargos para presidir el Tribunal Supremo de Tennessee (1797-1804). Luego se retiró de la vida pública para dedicarse a dirigir su plantación de Hermitage y sus múltiples negocios.

Como general de milicias, se distinguió en la lucha contra los indios; se convirtió en un héroe nacional al dirigir con éxito espectacular la defensa de Nueva Orléans al final de la segunda guerra contra Gran Bretaña (1815); y realizó una expedición a Florida, cuyo éxito permitió al presidente Monroe exigir a España la venta de aquel territorio a Estados Unidos (1819).

Ejerció brevemente como gobernador de Florida, antes de ser reelegido para el Senado (1823). Su popularidad le permitió presentarse a la elección presidencial de 1824, en la que fue el candidato más votado; sin embargo, no obtuvo mayoría absoluta y la presidencia le fue arrebatada por John Quincy Adams en alianza con otro candidato.

Tras cuatro años de oposición y denuncia, en 1828 se impuso claramente rodeado de una aureola de mártir de la democracia y encarnación del hombre del pueblo. Aquellas elecciones conformaron el sistema bipartidista americano que ha perdurado hasta nuestros días: la coalición en la que se apoyó Jackson fue el germen del Partido Demócrata, mientras que sus adversarios se coligaron también en torno a Adams, dando origen al Partido Republicano.

Los dos mandatos de Jackson como presidente (1829-37) fueron el inicio de una nueva era en la política norteamericana, marcada por la participación de las masas y el fortalecimiento del poder presidencial. Eliminó las últimas restricciones en el derecho de voto e introdujo la costumbre de nombrar a personas del partido gobernante para ocupar los puestos de la Administración (spoils system). Jackson introdujo en la política el sentido democrático de la frontera, enfrentándose a los grandes capitalistas y al mundo de los negocios, de cuya actividad especulativa e influencia política siempre había desconfiado; dicha batalla tuvo su punto culminante en la decisión presidencial de acabar con los privilegios del Banco de los Estados Unidos como banco central. También impulsó la construcción de la nación americana, por ejemplo expulsando a los indios al oeste del Mississippi.

Por otro lado, durante su primer mandato se enfrentó con el vicepresidente Calhoun en torno al sentido de la Unión: mientras Calhoun (natural, como él, de Carolina del Sur) sostenía el derecho de cada Estado a declarar nulas las leyes federales, Jackson defendió que la autonomía de los Estados no llegaba hasta el punto de anular la legislación general. Aquella discrepancia desencadenó una lucha abierta en el seno de la Administración demócrata, que sólo remitió cuando, en su segundo mandato, Jackson sustituyó a Calhoun por Van Buren como vicepresidente.

En 1832 Carolina del Sur utilizó la doctrina de Calhoun para rechazar el arancel proteccionista recién aprobado, que reservaba el mercado interior para los productores industriales del Norte, perjudicando los intereses económicos del Sur y el Oeste; Jackson consiguió evitar la confrontación armada y la amenaza de secesión mediante un arancel de compromiso, saliendo el poder presidencial fortalecido de la crisis, pero dejando abierta la herida que se reproduciría en la Guerra de Secesión de 1861-65. Jackson se retiró de la política en 1837 y le sucedió en la presidencia su estrecho colaborador Martin Van Buren.

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