Jenófanes de Colofón

(Colofón?, actual Grecia, 570 a.C.-Elea, actual Italia, 470 a.C.) Filósofo griego. Fundador de la denominada escuela eleática y reconocido autor satírico, una antigua tradición supone que en los últimos años de su vida se vio obligado a subsistir como rapsoda de sus propios versos. Jenófanes suscitó una importante polémica en torno al politeísmo y la concepción antropomórfica que los griegos tenían de los dioses. Así, se burló de Hesíodo y Homero por cuanto, según él, habían transferido a los dioses los peores atributos de los hombres, y propuso sustituir esta concepción tradicional por la idea de un dios único, indivisible, de naturaleza radicalmente distinta a la humana. Su dios es todo ojo, todo oído, todo conocimiento, todo logos (razón), no creado e inmortal. Despojando sus ideas del carácter religioso con que fueron presentadas, las bases de un nuevo punto de vista en la solución al problema del universo aparecen ya planteadas en sus textos, aunque serían finalmente sistematizadas en el pensamiento de Parménides.


Jenófanes

Jenófanes probablemente se alejó de Colofón en 540, al ser la ciudad conquistada por los persas. Vivió la existencia errante propia de un rapsoda; y así, escribía y recitaba poemas épicos, como, por ejemplo, el de la Fundación de Colofón. Estuvo en algunas poblaciones de la Magna Grecia y de Sicilia, entre las cuales figuran Zancle (Mesina) y Catania; finalmente, estableció su residencia en Elea (Velia), colonia de los focenses de Alalia fundada hacia el año 540, en el litoral tirreno de Lucania situado al sur de Posidonia (Paestum).

Jenófanes fue en la antigua Grecia una singular figura de sabio y de poeta, representante del racionalismo jónico que tendía a oponer a las supersticiones del mito y a las creencias y tradiciones gratas a su pueblo una concepción filosófica del mundo. Se sirvió del verso para dar forma a su pensamiento, ya que en su tiempo la prosa no era todavía de uso corriente, y dejó composiciones en hexámetros, en dísticos elegíacos y en yambos, notables por la originalidad del concepto y por su vigor polémico. De sus obras se conocen una Colonización de Elea en hexámetros, dos Elegías, cinco libros de Silloi ("escarnios" o "befas") también en hexámetros, y un poema en esta misma forma métrica titulado posteriormente por los gramáticos La naturaleza.

Los Silloi son composiciones paródicas y satíricas cuyo tema es la burla del antropomorfismo de las divinidades homéricas y hesiódicas. Jenófanes ataca a fondo los mitos que atribuían a los dioses acciones inmorales: "Homero y Hesíodo afirman de las divinidades cuantas cosas resultan vergonzosas y criticables entre los hombres: el robo, el adulterio, el engaño recíproco". En otro fragmento el mismo concepto antropomórfico de los dioses aparece objeto de una ingeniosa ironía: "si los bueyes, caballos y leones tuvieran manos y supieran dibujar y hacer lo propio de los hombres, los caballos plasmarían sus divinidades en forma de caballos y los bueyes en forma de bueyes".

En la primera de sus Elegías se proclama la conveniencia de sustituir en las conversaciones conviviales las irreverentes fábulas de la mitología tradicional por reflexiones acerca de la virtud y la sabiduría. En la otra se opone con energía al culto, a menudo excesivo, de los valores atléticos, y preconiza la superioridad y utilidad de la sabiduría y la nobleza del sabio frente a la fuerza de los atletas, mucho menos útil para el Estado. Es la primera afirmación explícita en el mundo griego del valor de la filosofía no sólo como teoría, sino también como norma para la vida práctica.

En el poema La naturaleza expone los resultados de sus ideas filosóficas; los fragmentos conservados de esta obra son muy escasos y breves. Jenófanes poseía, indudablemente, un criterio muy puro de la divinidad, próximo al monoteísmo: la consideraba limitada a un solo dios, el más poderoso de todos los seres, inmóvil, no semejante a los hombres en cuerpo ni inteligencia y ordenador de todas las cosas sin el menor esfuerzo mental. Cabe preguntar si este dios de Jenófanes se halla fuera del mundo o bien debe identificarse con él; han sido sostenidas ambas tesis, por cuanto el autor no resulta en tal aspecto suficientemente claro, e incluso vacila. De haber considerado a la divinidad distinta del mundo, como permiten creer singularmente algunos testimonios indirectos, podría juzgársele precursor del Uno de Parménides.