Pedro Mir

(San Pedro de Macorís, 1913 - Santo Domingo, 2000) Escritor dominicano, considerado uno de los poetas más relevantes de la literatura dominicana.

En su primera juventud ejerció el magisterio en su ciudad natal, donde escribió sus primeros versos; más tarde, en 1937, publicó en el rotativo Listín Diario sus primeros poemas. Trasladado por motivos de estudios a la capital, cursó derecho en la Universidad de Santo Domingo, por la que se doctoró en 1941.

En 1947, por problemas de salud y también por razones políticas (la dictadura del general Trujillo), abandonó el país. Se exilió en México, Guatemala y Cuba, donde publicó Hay un país en el mundo (1949). Subtitulado "Poema gris en varias ocasiones", este poema, un bello y emotivo canto a su país, le daría prestigio continental. A partir de entonces se le situó en la poesía comprometida centroamericana, pero siempre desde unos criterios estéticos rigurosos y a la vez profundamente imbricados en el sentir colectivo, logrando una poesía social alejada del panfleto político.

Regresó a su país y fue nombrado profesor de estética de la Universidad Autónoma, dedicándose a la investigación histórica y artística, al ensayo y al periodismo literarios. Su labor y logros literarios fueron continuos. Recibió el Premio Nacional de Historia por su ensayo Las raíces dominicanas de la Doctrina Monroe (1974), y el Premio Anual de Poesía por su extenso poema El huracán Neruda (1975). En 1984 el Congreso Nacional lo declaró Poeta Nacional, tomando en consideración el conjunto de su obra, y en 1993 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

Consciente del valor social de la poesía, Pedro Mir organizó o participó a menudo en recitales poéticos que trataban de acercar los poesía al pueblo, y que solían contar con una extraordinaria afluencia de oyentes. Su estilo salmódico, de versos largos, combina sabiamente un lenguaje poético matizado con lo anecdótico y la expresión coloquial directa. Su lírica es minuciosa, ejemplo de lo cual es Tres leyendas de colores (1969), donde sorprende por su capacidad para la recreación de hechos históricos: enlaza en un solo hilo narrativo las tres primeras rebeliones de clase en la América española, describe los tintes raciales que las caracterizaban y los identifica con sus orígenes sociales.

Dentro de su obra poética destacan además Seis momentos de esperanza (1953), Poemas de buen amor y a veces de fantasía (1969), Amén de mariposas (1969), El gran incendio (1969), Viaje a la muchedumbre (1971) y El huracán Neruda (1975). Ha publicado también los ensayos El gran incendio (1969), Apertura a la estética (1974) y Fundamentos de teoría y crítica de arte (1978).