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Pierre Reverdy

(Narbona, 1889 - Solesmes, 1960) Poeta francés, muy próximo a la estética del cubismo y al movimiento surrealista. Llegó a París en 1910 y se estableció en Montmartre. Eran los años del cubismo, de una experiencia que para Reverdy se tradujo sobre todo en una búsqueda del ascetismo, de la esencia de las cosas, de pureza. De ahí nació su íntima fuerza poética, su vocación de simplicidad y el carácter reservado de su discurso. La poesía de la naturaleza, la poesía de la conciencia, la poesía del absoluto, tuvieron tiempo de madurar en los largos años de aislamiento que abrazan toda la segunda mitad de su vida.

En 1915 apareció su opera prima, Poèmes en prose, a los que siguieron, al año siguiente, La lucerne ovale y Quelques poèmes. También empezó a colaborar en Sic, la revista de René-Albert Birot. En 1917 publicó una novela, Le voleur de Talan, y fundó una de las revistas más destacadas de la cultura de la época, Nord-Sud (en cuyo primer número publicó el ensayo Sur le cubisme). Posteriormente, también colaboró en Bête noire, Le Minotaure, Verve, etc., mientras Nord-Sud siguió publicando los textos de los escritores franceses más comprometidos de la época, surrealistas o no.

Reverdy ejerció una influencia considerable sobre Breton, Aragon, Soupault y muchos otros, y durante muchos años supo granjearse la admiración incondicional y una gran estimación. En 1918 publicó Les ardoises du toit, en 1919 La guitare endormie y los escritos de estética de Self defense, en 1921 Etoiles peintes, en 1924 Epaves du ciel, en 1926 Ecumes de la mer y Grande nature; pero la mayor parte de los poemas escritos entre 1915 y 1922 se reunieron más tarde en Plupart du temps (1945), mientras que los posteriores, escritos entre 1923 y 1949 constituyen el volumen Main oeuvre (1949).

En 1926 Reverdy se había retirado definitivamente a Solesmes, donde vivirá treinta y cuatro años de "soledad y de poesía". Son tal vez los años de mayor reflexión, en los que su poesía alcanza los niveles más altos. Reverdy es poeta incluso cuando habla de su trabajo y de sí mismo, entre la crítica y la meditación, como en Le gant de crin (1927) y Le livre de mon bord (publicado en 1948, pero escrito entre 1930 y 1936).

La poesía de Reverdy, dejando de lado el cubismo, el amor inicial por las esencias desnudas, es siempre de una pureza ejemplar, hecha de sustantivos, de formas elementales en las que no hallan lugar ni la metáfora ni la comparación. Es una poesía que nace completamente de una experiencia interior, del contacto con las cosas concretas, que pasa a través de los grandes soplos innovadores y subversivos del siglo casi sin alterarse y también, prodigiosamente, sin perder nunca su cualidad moderna ni su autenticidad.

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