Constantino

 
Conversión. Al final de su reinado, Constantino hubo de contrarrestar una vez más una invasión bárbara. En el 332, los godos se lanzaron de nuevo sobre el Danubio y Constantino se les enfrentó con eficacia. Los godos sufrieron graves derrotas, y se retiraron nuevamente detrás del Danubio. Pero Constantino, ya avanzada la cincuentena, se sentía exhausto y su salud decaía. En lugar de instalarse en Constantinopla, se retiró a su palacio de Nicomedia para descansar y cambiar de aires. Allí enfermó gravemente, y se hizo bautizar antes de morir. Habían pasado treinta y un años desde que fuera proclamado emperador; ningún otro había tenido un reinado tan largo desde los tiempos de Augusto. En la imagen, El bautismo de Constantino (c. 1522), obra de varios discípulos de Rafael.