Charles William Beebe

(Brooklyn, 1877 - Trinidad, 1962) Naturalista estadounidense. Su interés por la vida submarina le llevó a buscar el modo de alcanzar la profundidad de los mares. Lo consiguió con una nave submarina de su invención, la batisfera, en cuya construcción, en 1930, intervino el ingeniero Otis Barton.


William Beebe

Estudió ciencias naturales en la Universidad de Columbia, donde fue discípulo del paleontólogo Henry Fairfield Osborn, y después se especializó en ictiología y ornitología, lo que le permitió acceder al cargo de director de la Sección de Estudios Tropicales de la Sociedad Zoológica de Nueva York. Deseoso de estudiar la fauna marina de las grandes profundidades, diseñó una nave de forma esférica, por considerarla adecuada para soportar grandes presiones.

La Watson-Stillman Hydraulic Machinery Company la construyó en 1930 con la colaboración del ingeniero Otis Barton y la financiación de la sociedad de zoología antes citada. Se trataba de una esfera de acero de fundición, con 1,42 metros de diámetro interior, tres centímetros de grosor y 2.250 kilogramos de peso, que llevaba una puerta circular de acceso sujeta al marco con diez tornillos. Para la visión del exterior disponía de tres portillos cilíndricos, de unos veinte centímetros de diámetro, y cristal de cuarzo fundido de 7,5 centímetros de grosor.

La batisfera, nombre genérico que recibió la nave, carecía de medios de propulsión y funcionaba suspendida de un cable de acero de mil metros de longitud y dos cenímetros de diámetro, con una carga de rotura de 29 toneladas, que se enrollaba en el tambor de un torno montado en la cubierta de la embarcación auxiliar Ready, que era remolcado por el buque Gladisten. Llevaba además un conducto, sujeto cada sesenta metros al cable de acero, conectado al buque, por donde pasaban un par de cables telefónicos y dos cables eléctricos que alimentaban un reflector de 250 watios destinado a alumbrar el exterior, con encendido y apagado a voluntad.

La nave tenía capacidad para dos tripulantes, con respiración asegurada para seis horas, mediante el oxígeno contenido en dos depósitos, en tanto que la cal sodada y el cloruro de sodio de unos recipientes se encargaban de absorber el dióxido de carbono y la humedad, respectivamente.

Otis Barton y William Beebe realizaron las primeras pruebas de inmersiones submarinas, quince en total, entre el 25 de mayo y el 30 de junio de 1930, alcanzando, a diez millas de las Bermudas, los 428 metros de profundidad el día 11 de este último mes y año. Los autores estaban convencidos de la viabilidad del ingenio y de la posibilidad de alcanzar hasta el doble de esa cota.

Dos años más tarde alcanzaron los 650 metros de profundidad, y el 11 de agosto de 1934, los 906 metros, la mayor conseguida hasta entonces. Durante el tiempo en que la batisfera estuvo operativa, William Beebe realizó treinta y tres inmersiones, de las cuales sólo dos superaron los 600 metros de profundidad.


William Beebe, Otis Barton y la batisfera con la que
alcanzaron los 906 metros de profundidad (1934)

En la práctica, la batisfera abrió el camino a las grandes profundidades, aunque su uso era bastante arriesgado, ya que, al carecer de movilidad propia, su seguridad dependía completamente del cable que la sostenía. En 1949 Otis Barton, el antiguo colaborador de William Beebe, construyó una esfera similar a la utilizada antes por ambos, a la que llamó bentoscopio y con la que alcanzó los 1.300 metros de profundidad.

Las inmersiones de Beebe, cuyo objetivo era el estudio de la vida submarina, aportaron notables descubrimientos. Uno de ellos fue la existencia de peces por debajo de la cota donde llega la luz solar, que en aguas claras es de unos ochenta metros, donde no se produce clorofila, por cuyo motivo deben alimentarse de los restos que caen a esa profundidad o son carnívoros. Por lo general, los peces de las grandes profundidades tienen una boca muy grande, para facilitar la captura del alimento, y ojos de gran tamaño, situados generalmente en el extremo de los pedúnculos, que les proporcionan una visión telescópica. Hacia los 1.500 metros de profundidad disponen de un órgano que emite luz, con la que atraen a sus víctimas.

Beebe tuvo ocasión de contemplar, a 630 metros de profundidad, el paso de dos peces de dos metros de largo, a una distancia de tres metros de donde se encontraba, apreciando perfectamente sus características y a cuya especie dio el nombre de Bathysphaera intacta. Otra especie que logró identificar fue la llamada Bathyembryx istiophasma. William Beebe dejó una notable producción científica, consistente en más de media docena de obras de gran interés y numerosos artículos monográficos.

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