Juan Benet

(Madrid, 1927-1993) Novelista español. Junto con Luis Martín Santos y Juan Marsé, fue uno de los principales artífices de la renovación que experimentó la narrativa española en la década de 1960, renovación en que también participaron autores de la generación anterior como Camilo José Cela, Miguel Delibes, Gonzalo Torrente Ballester o Juan Goytisolo. La denuncia del atraso, la violencia y el egoísmo como condicionantes de las relaciones humanas es una de las constantes temáticas de su producción, en la que manejó innovadoras técnicas narrativas. Vivió con su familia fuera de España durante la Guerra Civil; posteriormente estudió ingeniería civil y trabajó siempre como ingeniero de caminos, canales y puertos.


Juan Benet

Su primer libro fue un volumen de relatos: Nunca llegarás a nada (1959). Ambientados en una ciudad imaginaria llamada Región, a la que volvería innumerables veces, la obra supuso una auténtica ruptura con la narrativa realista que se practicaba entonces. En ese espacio ficticio, similar a los creados por Juan Carlos Onetti o William Faulkner con Santa María y Yoknapatawpha, o a las aldeas de Comala y Macondo de Juan Rulfo y García Márquez en Pedro Páramo y Cien años de soledad, aparecen algunos de los temas recurrentes de la narrativa de Juan Benet: la decadencia física y moral que conlleva el paso del tiempo, el naufragio de esperanzas e ilusiones, la atmósfera inquietante en muchos de los ambientes del universo creado por su autor.

Juan Benet trabajó después el ensayo y publicó dos títulos tan sugerentes como precisos: La inspiración y el estilo (1966) y Puerta de tierra (1969). A este período pertenece Agonía Confutans (1969), única pieza teatral recuperada por el autor de una misteriosa producción inédita y aparecida en la revista Cuadernos Hispanoamericanos.

Su primera novela dio una pista certera de su talento: Volverás a Región (1968), relato en el que una espesa atmósfera de caracteres intercambiables resalta un complejo entorno metapersonal. Le siguió Una meditación (1969), novela escrita en papel continuo mediante un artilugio inventado por Benet para la ocasión, y en la que éste logra una de las narraciones líricas más importantes desde 1939. Posteriormente aparecieron Una tumba (1971) y Un viaje de invierno (1972), cerrando así un primer ciclo narrativo. Esta primera fase de su trabajo acreditó a Benet como un escritor que dominaba perfectamente una prosa sugerente, intensa, de múltiples significados.

Tres novelas más confirmaron su creciente influencia entre los nuevos autores: En el estado (1977), Saúl ante Samuel (1980) y El aire de un crimen (1980). Con Herrumbrosas lanzas I, II y III (1983, 1984 y 1986) volvió, una vez más, a Región, para hablar de la Guerra Civil española y de las profundas secuelas que dejó su paso en la memoria colectiva. Este tema, recurrente en el cosmos benetiano, atraía al autor de modo particularmente intenso. Es, según la crítica, la obra más densa de Juan Benet y la que mayor proyección tuvo en la literatura española contemporánea.

La obra de Benet, en su totalidad y junto a la de Luis Martín Santos, Juan Marsé y Rafael Sánchez Ferlosio, produjo la renovación experimental más fecunda de la narrativa peninsular. Sus últimos títulos más destacables fueron las novelas En la penumbra (1989) y El caballero de Sajonia (1991), el volumen de cuentos Trece fábulas y media (1981) y el ensayo La construcción de la torre de Babel (1990).

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información