Michel Bréal

(Landau, 1832 - París, 1915) Lingüista francés. De padres judíos, estudió en Wisemburg, Metz, y en la École Normale de París, donde conoció los estudios de Burnouf; desde 1857 asistió a los cursos de Franz Bopp y de Albrecht Weber en Berlín.

En 1858 se estableció en París, y trabajó en el Departamento de Manuscritos Orientales de la Biblioteca Imperial de aquella ciudad. En 1863 se doctoró en Letras con dos tesis sobre mitología y lingüística.

Entre 1866 y 1905 fue profesor de Gramática Comparada en el Collège de France (Colegio de Francia), director de la Sección de Filología e Historia de la Escuela Práctica de Altos Estudios, secretario de la Société de Linguistique (Sociedad de Lingüística) de París (1868), miembro de la Academia de Inscripciones (1875) e inspector general de la enseñanza superior (1879), puesto desde el que trató de reformar la enseñanza de la lengua en Francia.

En su libro Essai de semàntique (Ensayo de semántica, publicado en 1897 tras varios años de estudio) inauguró la ciencia de la semántica (del griego semantikós, 'significado'), nuevo modo de considerar la lingüística; buscaba comprender "las causas intelectuales que han dirigido la transformación de nuestras lenguas", partiendo de la tradición mentalista y racionalista de la lingüística francesa y del funcionalismo formal de la alemana.

Describió las causas de los cambios morfológicos, sintácticos y semánticos y centró sus estudios en el sentido de las palabras y su evolución en el tiempo. Rechazó la etimología para explicar el significado corriente de las palabras, pero la aceptó para conocer su historia, y estableció también el valor del contexto en el proceso de comunicación lingüística, el cual permite escoger el significado correcto de los varios que poseen muchas palabras.

Al margen de su labor como filólogo, Michel Bréal es también recordado como «el inventor del maratón» por haber sugerido a su amigo Pierre de Coubertin, impulsor de los Juegos Olímpicos modernos, la inclusión de una carrera de fondo de 42,195 kilómetros en homenaje al soldado Filípides, que recorrió esa distancia para anunciar la victoria de los griegos en la batalla de Maratón (490 a.C.).