Brissot de Warville

(Jacques Pierre Brissot, llamado Brissot de Warville; Chartres, 1754 - París, 1793) Político y escritor francés. Diputado en la Asamblea Legislativa primero (1791) y luego en la Convención (1792), fue uno de los jefes del partido girondino. Murió guillotinado tras la ascensión al poder de Robespierre y los jacobinos.


Jacques Pierre Brissot de Warville

Tras haber estudiado leyes, Jacques Pierre Brissot de Warville se sintió atraído por las teorías de Rousseau, algunas de cuyas ideas fundamentales adoptó y trasladó a un plano jurídico. En su obra Investigaciones filosóficas sobre la propiedad y sobre el robo (1780), aparecen, efectivamente, alusiones idénticas a las leyes de la naturaleza y la misma condenación de la propiedad, considerada un robo. Sin embargo, a estas premisas tan audaces y radicales no corresponden, como solía ocurrir entre los escritores franceses antes de la Revolución, conclusiones equivalentes, pues Brissot se contentaba con pedir penas más suaves para los ladrones.

El año siguiente publicó Les moyens d'adoucir les rigueurs des lois pénales en France, de tema más estrictamente jurídico. En 1788 fundó la sociedad Amis des noirs, que trataba de contribuir a la abolición de la esclavitud. Llegado a los Estados Unidos, frecuentó allí, como dice Jaurès, a los cuáqueros, y creyó haber hallado una comunidad perfectamente de acuerdo con su ideal; en 1787 publicó su primer texto acerca de los Estados Unidos, país que comparaba a Francia (De la France et des États-Unis), y en 1791 una relación de otro viaje al mismo país en tres tomos (Nouveau voyage dans les États-Unis de l'Amérique septentrionale).

Al iniciarse la Revolución francesa fundó inmediatamente un periódico (Le Patriote Français), que salió hasta 1793, y fue elegido diputado por el departamento Eure-et-Loire. Tras haber sido uno de los escritores más audaces del Antiguo Régimen (en 1784 llegó a ser encerrado en la Bastilla por un escrito, Le diable dans un bénitier), Brissot de Warville fue inclinándose poco a poco hacia la derecha.

Jefe de los girondinos, denominados precisamente por ello también "brissotinos", protestó vivamente contra el intento de presentarle como enemigo de toda propiedad, y, en enero de 1793, se opuso a la decisión por la cual la Convención decretó sin reservas la muerte de Luis XVI. Brissot se había mostrado favorable a la guerra, esperando lograr con ella la paz definitiva dentro de la libertad universal y la salvación del monarca; pero vio fracasados todos sus proyectos, y no le quedó más opción que la de aguardar lo peor. Acusado por los jacobinos (Jaurès, sin embargo, rindió homenaje a su probidad), fue guillotinado en octubre de 1793. En 1830 aparecieron sus Mémoires sur ses contemporains et la Révolution Française, en las que el autor tiende a ofrecer una imagen moderada de sí mismo.

Jacques Pierre Brissot de Warville es sobre todo recordado como autor de las citadas Investigaciones filosóficas sobre la propiedad y sobre el robo (1780), obra en que se ha visto un precedente de Proudhon. Sin embargo, la obra no tiene realmente más mérito que la audacia brutal de los principios y la audacia paradójica de las deducciones, y suele citarse sobre todo para reivindicar la paternidad verdadera de la célebre fórmula sobre el origen de la propiedad, aunque es dudoso que Proudhon tomase esa fórmula de Brissot; más bien parece que no conocía la obra de su predecesor.

En la Investigaciones, Brissot fundamenta el derecho de propiedad en el principio natural de la destrucción recíproca de los seres vivientes, que es condición indispensable a su conservación: "la facultad de destruir otro cuerpo para sostenerse a sí mismo". Como el único título de ese derecho es la "necesidad", se trata de un derecho universal, común también a los animales y a los vegetales. Y como ésta es la única fuente legítima de la propiedad, de ahí se sigue que quien tiene necesidad tiene el derecho de tomar lo que necesite a quien posee más de lo necesario. Si la necesidad es recíproca, "es asunto de estática", o sea lucha de fuerzas. Este derecho a posesionarse surge de la necesidad, y como tal no puede ser suprimido ni aun por los reglamentos de la sociedad civil. Por ello, si en ésta hay individuos que poseen, en oposición a otros que no poseen, "el ladrón es el rico" y "la propiedad exclusiva es un robo". El autor se indigna de que en la sociedad civil ocurra precisamente lo contrario: que se llame ladrón al que roba a un rico. En la conclusión de la obra, sin embargo, Brissot se contenta con pedir penas más leves para los ladrones.

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