William Jennings Bryan

(Salem, 1860 - Dayton, 1925) Político estadounidense. Líder del Partido Demócrata, fue derrotado sucesivamente por los candidatos republicanos en las elecciones presidenciales de los años 1896, 1900 y 1908. Como secretario de Estado bajo la presidencia de Thomas Woodrow Wilson, fue el responsable del Tratado Bryan-Chamorro, firmado con Nicaragua en 1914.


William Jennings Bryan

Tras estudiar leyes en Jacksonville y en Chicago, en 1883 se licenció en derecho, comenzando la práctica de la abogacía en la primera ciudad, hasta el año 1887, fecha en la que se trasladó a Lincoln (estado de Nebraska), donde fue elegido en 1891 miembro de la Cámara de Representantes de Nebraska dentro de las filas del Partido Demócrata. Durante este período se convirtió en el líder del movimiento en favor de la acuñación libre de monedas de plata (bimetalismo), en clara oposición a los industriales y grandes magnates del este del país, favorables al fortalecimiento del oro como único metal acuñable.

Su primera derrota electoral la sufrió en el año 1894, al presentarse como candidato al Senado por un distrito históricamente proclive al voto republicano. Los dos años siguientes trabajó como editor del Omaha World-Herald, publicación popular de claro signo demócrata, hasta que en 1896 la Convención Nacional de su partido le designó candidato presidencial para enfrentarse al oponente republicano, el gobernador de Ohio William McKinley, que acabó siendo elegido. En esa misma convención pronunció el célebre discurso The Cross of Gold (La Cruz de Oro), en favor de la teoría del bimetalismo.

Cuatro años más tarde, en 1900, William Jennings Bryan volvió a enfrentarse por la presidencia con McKinley, con un programa que comprendía la reforma aduanera, la guerra al imperialismo y a los trust financieros y la promesa de promulgar un gran número de leyes de carácter social en favor de las clases más desprotegidas, como los obreros y las mujeres, siendo nuevamente derrotado. Tras su segundo fracaso, Bryan decidió apartarse temporalmente de la política activa para regresar, esta vez como director, al Omaha World-Herald, y fundar, en el año 1901, el Commoner, un influyente semanario en Lincoln, el cual fue acusado de hacer demagogia barata sobre las profundas diferencias sociales existentes en el país.

En 1906 Bryan aceptó por tercera vez ser candidato demócrata a la presidencia, y perdió nuevamente contra el candidato republicano William Howard Taft. Pero, pese a sus constantes fracasos políticos, Bryan colaboró de manera eficaz, tanto desde los rotativos que controlaba como haciendo campaña personal por todos los puntos del país, en la campaña política que condujo a la Casa Blanca, en las elecciones de 1912, al candidato demócrata Thomas Woodrow Wilson, quien en reconocimiento a su labor le nombró secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores), cargó que desempeño entre 1913 y 1915.

Convencido pacifista, el primer año de su gestión al frente de la diplomacia estadounidense la dedicó a presentar proposiciones para el mantenimiento de la paz mundial, firmando un total de treinta tratados de arbitraje con los países extranjeros, entre los que destacó el Tratado Bryan-Chamorro, firmado el 5 de agosto de 1914, con Nicaragua. Además, Bryan lanzó la idea de establecer comisiones internacionales de paz para resolver todos los conflictos que surgieran entre los países, adelantándose a la futura Sociedad de Naciones.

El 8 de junio de 1915, William Jennings Bryan presentó su dimisión al presidente Wilson por estar totalmente en desacuerdo con su política y la de la gran mayoría del gabinete, favorable a la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial tras el hundimiento del buque Lusitania por parte de submarinos alemanes. Aún así, Bryan nunca atacó personalmente a Wilson, e incluso le apoyó en la campaña para su reelección en 1916.

Retirado de la política de una manera definitiva, Bryan siguió luchando por la consecución de reformas sociales que posteriormente serían aprobadas por el Congreso, como por ejemplo la aplicación del Impuesto Nacional de la Renta, la prohibición de vender bebidas alcohólicas y la implantación del sufragio femenino. Los últimos años de su vida los pasó defendiendo con una firmeza no exenta de pasión el movimiento religioso estadounidense denominado fundamentalismo, corriente teológica que se oponía a las teorías darwinistas y a cualquier interpretación científica de la Biblia y que defendía la interpretación literal de las Sagradas Escrituras. De los escritos que dejó destacan Letters of a chinese official (1906), The old world and its ways (1907), Under other flags (1908) y The Bibley and your enemys (1921).

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