George Washington Cable

(Nueva Orleans, 1844 - Northampton, 1925) Narrador norteamericano. Conoció una juventud llena de privaciones, y desde los catorce años hubo de contribuir al mantenimiento de su madre. En 1863 se alistó en el cuarto grupo de caballería del Mississippi, del que formó parte hasta el final de la guerra civil; mientras tanto se dedicaba también a estudiar el latín, la Biblia y las matemáticas.


George W. Cable

Después de la contienda halló trabajo en las obras de encauzamiento del río Atchafalaya; pero, víctima de la malaria, estuvo enfermo durante dos años. Empezó a redactar una sección semanal del Picayune de Nueva Orleáns titulada "Drop Shot", y en 1869 pasó a ser cronista del mismo periódico. Luego trabajó en una industria algodonera, se casó y tuvo siete hijos.

Tras aprender el francés, investigó en los archivos municipales de Nueva Orleáns y escribió narraciones basadas en antiguas crónicas, que reunió en los volúmenes titulados Viejos días criollos (1879), Los Grandissime (1880), Dr. Sevier (1885), Raras y verdaderas historias de la Luisiana (Strange True Stories of Louisiana, 1889), y en más de una docena de títulos distintos.

Cable se interesó en muchos problemas y cuestiones sociales, desde la reforma del sistema electoral hasta la justicia para los negros; dio una serie de lecturas de sus propias obras, viajó con Mark Twain y fundó varios círculos culturales. Es uno de los primeros escritores norteamericanos en cuyas obras aparece el "color local", aunque su interpretación de la vida criolla ha sido juzgada como un tanto unilateral e imprecisa por los moradores del sur de los Estados Unidos.

Las siete narraciones que forman Viejos días criollos (1879) están situadas en el ambiente de promiscuidad y mestizaje del estado de Luisiana, en los primeros decenios del siglo XIX. Los criollos, los esclavos negros y mulatos, las familias de origen y en muchos casos también de lengua o de dialecto francés o español, el cruce de mentalidades opuestas, de instintos, tradiciones y costumbres, las leyes o los hábitos sociales que crean barreras infranqueables entre seres de sangre diversa, la crueldad, la ingenuidad, lo pintoresco del ambiente: todo ello está tratado con optimismo bonachón, con estilo directo e impresionista, tratando de hacer justicia a las buenas cualidades de cada tipo o de cada grupo. Es siempre el ojo de George Washington Cable, un americano del Norte, el que ve o juzga; pero es un ojo agudo, a menudo serenamente objetivo, lleno de curiosidad y de humana simpatía.

La primera novela del volumen, "Madame Delphine", cuenta de una vieja criolla que, para asegurar el matrimonio de su hija con un blanco, niega u oculta su propia maternidad, fingiendo que es una simple tutora de la muchacha, y muere, el mismo día de la boda, de dolor mezclado con alegría. Es un cuadro un poco amanerado, pero bien dibujado, rico en situaciones, ambientes y caracteres; y encierra un motivo moral y polémico, dirigido contra las leyes y contra las costumbres que levantan barreras entre los blancos y los que tienen la más mínima huella de sangre de color; viejo motivo de la literatura americana, porque representa uno de los más agudos problemas políticos y morales de aquel pueblo. Las restantes novelas y bocetos, de un impresionismo más directo y despreocupado, obtienen a veces efectos artísticos todavía más seguros, y se ocupan poco más o menos de los mismos problemas. Las ciudades de Luisiana, con su folklore, con sus fondos francoespañoles y su pintoresco lenguaje criollo, son vivamente evocadas en estas novelas de manera eficaz y exacta, aunque estén en realidad un poco idealizadas por una luz romántica.

En Los Grandissime (1880), George Washington Cable trazó una historia de amor en el marco de la aristocracia criolla (de lengua francesa y francoespañola) de Nueva Orleans a principios del siglo XIX. Honoré Grandissime y Aurora Nancanou se aman, sin conocer su recíproca identidad. Honoré es el jefe de la familia Grandissime, riquísima y poderosa. Aurora es de la familia enemiga: los De Grapion. Aurora es viuda; su marido resultó muerto en un duelo con el tío de Honoré, Agrícola, el cual despojó (por una vieja deuda de juego del marido) a Aurora y a su hija Clotilde de todos sus bienes.

Aurora, al no poder pagar el alquiler de la casa en que vive, llama a su dueño para discutir con él: sólo sabe que se llama Honoré Grandissime. Cuando llega, se descubre que es el hombre de quien se había enamorado. Por honor familiar, sin embargo, lo trata ásperamente. Honoré, al enterarse de que había heredado del viejo Agrícola las tierras injustamente quitadas al difunto marido de Aurora, devuelve todos sus bienes a su amada y traba estrechas relaciones con un hermanastro suyo mestizo, llamado Honoré el negro. La sociedad criolla, tremendamente racista, reacciona contra esta amistad intentando linchar al negro Honoré, y se lanza luego contra los negocios de los americanos anglosajones, considerados como "liberales".

Entre tanto, el viejo y despiadado Agrícola tiene una discusión con el hermanastro mestizo de Grandissime, Honoré el negro, y éste lo apuñala. Agrícola es llevado moribundo a casa de Aurora y, en torno a su lecho, las dos familias enemigas hacen las paces. Aurora y Honoré se casan después de muchas vacilaciones, haciéndolo también Clotilde con un joven americano anglosajón, Joseph. Honoré el negro huye a Francia con una mulata; pero la joven no acepta su amor, y el mestizo se suicida. La novela, de argumento y estilo farragosos, debe su éxito en Estados Unidos a la evocación rica y eficaz de la sociedad criolla de Nueva Orleans, que el autor conocía íntimamente y en cuyo dialecto están escritos muchos de los diálogos de la obra. El libro, dotado de una sutil ironía, es un valioso testimonio de la crisis de tal sociedad.

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