Rafael Carrera

(Ciudad de Guatemala, 1814 - id., 1865) Político guatemalteco que propició en 1839 la separación de Guatemala de la República Federal de Centro América, lo que conduciría a la disolución de la misma y al establecimiento como repúblicas independientes de los estados que la conformaban (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica). Convertido desde entonces en el hombre fuerte del país, ejerció en dos ocasiones la presidencia de la nueva República de Guatemala (1844-1848 y desde 1851 hasta su fallecimiento en 1865).


Rafael Carrera

Procedente de una familia de escasos recursos económicos, ingresó en el ejército federal de Centro América a los doce años de edad, en calidad de tamborilero. La derrota ante las tropas de Francisco Morazán en 1829 motivó su abandono del ejército, en el que había ascendido a las posiciones de mando tras su destacada participación en la guerra civil que azotó el país durante los años previos a su dimisión.

Rafael Carrera permaneció alejado de la escena política hasta 1837, año en el que participó, al mando de un ejército popular, en la revuelta que acabó con el gobierno de Mariano Gálvez y motivó, a instancias del propio Carrera, su sustitución por Pedro Valenzuela como presidente de Guatemala. En marzo de 1839, Rafael Carrera y Francisco Morazán volvieron a enfrentarse militarmente, con victoria del primero, lo cual significó la desaparición de la República Federal de Centro América, en manos de Morazán, y la consolidación en Guatemala del poder militar de Rafael Carrera, que a partir de aquel momento y hasta su muerte fue la máxima figura del ejército guatemalteco.

En diciembre de 1844 asumió la presidencia de Guatemala, cargo desde el que estableció, en marzo de 1847, la República de Guatemala. Su gobierno, de talante conservador, fue boicoteado por la oposición liberal, que consiguió, en agosto de 1848, forzar su dimisión y su exilio en México. El nuevo gobierno liberal, sin embargo, no logró solucionar los problemas económicos que tenía planteados el país, lo cual motivó el regreso de Rafael Carrera (1849) al frente de un «ejército de restauración», compuesto mayoritariamente por indios y cuya victoria ante las tropas liberales supuso la vuelta del cabecilla a la presidencia guatemalteca.

A partir de 1854 gobernó dictatorialmente, si bien, desde su posición, mejoró las relaciones con España y potenció las exportaciones de café, lo cual permitió una mejora de la situación económica de Guatemala. En lo referente a la política interna, promulgó leyes a favor de los indios y mestizos, a quienes facilitó la entrada en la administración y el ingreso en el ejército.