José Casares Gil

(Santiago de Compostela, 1866 - Madrid, 1961) Químico español. Era hijo de Antonio Casares, catedrático de química en la Universidad de Santiago. Se licenció en Farmacia en aquella universidad en 1884 y, según su propio testimonio, simultaneó aquellos estudios con los de ciencias en Salamanca, de los que se examinaba como alumno libre. El cargo de su padre y el hecho de que su tío Ramón Gil fuera catedrático de Física en la misma Universidad facilitaron su acceso a laboratorios y gabinetes, en los que dedicó una especial afición a la óptica.

A los 22 años obtuvo por oposición la cátedra recién creada de técnica física y análisis químico en la Facultad de Farmacia de Barcelona, cargo que desempeñó varios años, hasta que se trasladó a Madrid con idéntico cometido, donde permaneció hasta su jubilación en 1936; concluida la guerra civil, reanudó sus tareas investigadoras, que ejerció hasta edad muy avanzada.

En la formación de Casares influyeron notablemente sus viajes de estudio al extranjero, en muchos casos a su propia costa. El primero de ellos tuvo lugar en 1896 y le condujo a Alemania, donde trabajó con Johann Friedrich Adolf von Baeyer. Casares estudió el complejo mundo de la floreciente química alemana; trabó allí contacto con las nuevas teorías de Friedrich August Kekulé. En un nuevo viaje a Munich, dos años después, trabajó con F. K. Johannes Thiele sobre el estirol y con Franz Soxhlet en métodos analíticos de interés para la agricultura; en esta ocasión, prestó una especial atención a los nuevos métodos de la investigación científica.

Sus experiencias en Alemania inspiraron el discurso inaugural del curso 1900-1901 en Barcelona, con el que pretendió y logró llamar la atención de la administración hacia la necesidad de modernizar la enseñanza y práctica de la química en España. Discursos y gestiones posteriores de colegas de distintas universidades abundaron en el mismo tema y contribuyeron a crear un clima propicio al cambio.

En 1902 viajó por Estados Unidos durante doce meses, estancia que le defraudó porque encontró la enseñanza superior a un nivel más bajo que en Europa. Aparte de recuerdos personales, el conocimiento de Alexander Smidt fue considerado por Casares como el balance más positivo. Al trasladarse a Madrid en 1905 fue elegido senador por la Universidad de Santiago, puesto que ostentaría hasta 1919.

En su vejez, Casares consideraba que su actuación política le había apartado en demasía de su trabajo como profesional. Volvió a trabajar un año en Alemania, en 1920, en esta ocasión con Richard Willstäter. Los otros dos viajes transatlánticos que todavía realizó tuvieron otro cariz: el primero de ellos, a Sudamérica y América Central en 1924, tuvo por objeto dar una serie de lecciones y conferencias en distintos países, de las que salió robustecido su ya sólido prestigio; en el segundo, a Estados Unidos y Canadá, estuvo al frente de una comisión designada por la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid.

En consonancia con su propia trayectoria, Casares fue un decidido defensor de la ayuda estatal para facilitar la especialización en el extranjero de profesores y alumnos. En esta línea, fue también un impulsor del conocimiento de idiomas para quienes se dedicaran a la investigación o a la docencia científicas. También fue uno de los fundadores de la Sociedad Española de Física y Química. De todo ello se deduce ya una de las principales contribuciones de Casares: el esfuerzo por conseguir la modernización de las estructuras relacionadas con las ciencias experimentales.

Respecto a su actividad investigadora, su labor no fue muy extensa. De un total de 74 títulos, 17 son libros de texto, incluyendo en esta cifra las reediciones; 36 son conferencias y escritos de divulgación, entre ellos varias biografías de científicos, y 20 son trabajos de investigación. Entre los trabajos de investigación los hay de valor muy desigual; doce de ellos, dedicados al análisis de aguas, son a veces meros análisis, mientras que otros son revisiones de métodos analíticos o métodos nuevos, como los dedicados a la detección de flúor o bromo en aguas.

El grupo de trabajos más importante es el que tiene por tema el flúor (cinco títulos), que significaron un notable progreso en las técnicas de determinación de este elemento. Otros trabajos dedicados al ácido naftálico y al tiosulfúrico están firmados en colaboración, por no corresponder a la atención preferente de Casares. Se ha señalado que la auténtica importancia de este autor se centra en su labor pedagógica y así parecen demostrarlo las abundantes reediciones de sus textos, siempre revisadas por el autor para incorporar las novedades de mayor interés. De hecho, son varias las generaciones de químicos y farmacéuticos que han aprendido el análisis químico en las obras de Casares.

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