Benjamin Christensen

(Viborg, 1879 - Copenhague, 1959) Director de cine danés. Tras estudiar medicina, se matriculó en la escuela del Teatro Real de Copenhague en 1901. Comenzó a trabajar como actor en el teatro de Aarhus (Jutlandia) y en el Folkteatret de Copenhague. Abandonó los escenarios en 1907 y trabajó durante cinco años como viajante de la marca francesa de champán "Lansom", hasta que en 1912 volvió a trabajar como actor en la naciente industria del cine danés.

Interesado por el nuevo medio, decidió pasarse a la dirección. Su primera película, Det Hemmelighedsfulde X (1913), es una de las mejores primeras obras de un autor en la historia del cine mudo. Interpretada por él mismo, cuenta una convencional historia de espías con salvación del inocente en el último minuto. En ella dio muestras de poseer un instinto natural para esta nueva forma de expresión y un estilo dinámico completamente libre de los clichés literarios y teatrales del cine de la época. El filme fue recibido internacionalmente con admiración y Christensen se convirtió en el gran vanguardista del cine mudo danés. Su segunda película fue el melodrama social Haevnens Nat (1915), en el que ponía de manifiesto su inventivo estilo visual.

Benjamin Christensen provocó a sus contemporáneos y rompió con las prácticas habituales de hacer cine de su época, manifestando siempre una gran confianza en sí mismo y en las posibilidades del cine como arte y como medio de expresión personal. En este sentido, Christensen ha sido considerado por la crítica como uno de los primeros verdaderos autores de la historia del cine y como un adelantado a su tiempo.

Su película más conocida y su obra maestra es La brujería a través de los tiempos / Historia de la brujería (1921). Filme único e inclasificable, se sitúa entre el documental y la ficción para ilustrar algunos aspectos de la historia del ocultismo. Combina las ideas racionalistas de su director con un negro sentido del humor. La película, producida por el propio Christensen en Suecia para la Svenska Film, obtuvo escaso reconocimiento y alimentó su fama de heterodoxo. Sucesión de imágenes de enorme fuerza poética, en ella se mezclaban excelentes actores con figurantes sacados de la calle y de hospitales mentales. Tenida por una de las grandes películas malditas de la historia del cine, fue rescatada en 1968 para el gran público con un comentario escrito por el novelista William Burroughs y obtuvo el reconocimiento que se le había negado en su día.

Aislado dentro del cine danés, Christensen contó únicamente con el apoyo de su amigo Carl Theodor Dreyer, uno de los grandes directores de la historia del cine, para quién trabajó como actor en Mikael (1924). Emigró a Alemania, donde dirigió una sola película, y luego aceptó una oferta para dirigir en Estados Unidos. Allí realizó seis películas, entre las cuales es de destacar la extraña Una noche en el infierno (1929), en la que Christensen vuelve a mezclar la comedia con el horror y la truculencia.

Tras regresar a Dinamarca, pasaron casi diez años hasta que volvió a dirigir para la Nordisk Film Kompagni. La crudeza de los temas que tocó en esta segunda etapa danesa (los problemas de los hijos de matrimonios separados o el aborto) muestra que pretendía romper con el cine que se realizaba por aquel entonces. La calidad de estas películas sonoras no alcanzó los niveles de su producción muda, lo que le llevó a abandonar la producción cinematográfica definitivamente en 1942. Desapareció entonces por completo de la escena pública y se dedicó a regentar una sala de cine en Copenhague.