Mario Conde

(Tuy, 1948) Empresario español. Tras licenciarse en 1971 en derecho por la Universidad de Deusto, ingresó en 1973 por oposición en el Cuerpo de Abogados del Estado, siendo destinado a Toledo. En 1974 fue trasladado a Madrid para ocupar la jefatura de estudios de la Dirección General de lo Contencioso del Estado, en el Ministerio de Hacienda.

En 1976 solicitó la excedencia de la administración pública e inició su actividad empresarial como consejero y secretario general de los Laboratorios Abelló S.A. Ascendido a director general de los citados laboratorios, creó además en 1981 su propio despacho jurídico junto con Enrique Lasarte.


Mario Conde

En 1985, junto con su socio Juan Abelló, se hizo con el control de Antibióticos S.A. En 1986 cerró la operación económica más importante realizada en España con capital privado, al vender Antibióticos S.A. por 58.000 millones de pesetas al grupo internacional Montedison. Con el importe de la venta, ambos tomaron una importante parte del capital del Banco Español de Crédito (Banesto). Conde se convirtió en uno de los dos mayores accionistas de la entidad y en miembro del Consejo de Administración.

El 30 de noviembre 1987 fue nombrado presidente del Banesto en substitución de López de Letona. Conde se hizo cargo de la reorganización del banco, así como de su grupo industrial, presidiendo además, desde 1990, el Banco de Desarrollo Económico (Bandesco) y Cartera de Títulos S.A. (Cartisa). Pero en 1993, el Banco de España intervino Banesto para evitar su quiebra técnica y, a partir de 1994, Mario Conde tuvo que hacer frente a varios procesos por apropiación indebida y estafa.

La intervención del Banco de España en Banesto, una de los principales entidades del país, puso al descubierto las dudosas estrategias financieras imperantes en la década anterior, que quedaron personalizadas en la figura de Mario Conde como emblema de la llamada "cultura del pelotazo" o del enriquecimiento rápido y sin escrúpulos. Ya la banca tradicional lo había considerado un arribista, pero igualmente sus ropas elegantes y su pelo engominado fueron el espejo de quienes aspiraban al éxito fácil. Mientras permaneció en la cumbre, corrieron rumores sobre sus ambiciones políticas y su propósito de ser candidato a la presidencia del gobierno español.

Los procesos judiciales se saldaron con condenas e imposición de multas e indemnizaciones. En el caso Argentia Trust (una compañía fantasma de Conde) fue acusado de apropiación indebida y maquinación para alterar el precio de las cosas, y condenado en 1998 a cuatro años y medio de cárcel y a indemnizar a Banesto con 600 millones de pesetas. Un año después obtuvo la libertad condicional. En 2000 finalizó la vista del caso Banesto, por el que fue condenado a 10 años de prisión y a devolver al banco 7.200 millones de pesetas. Conde recurrió al Tribunal Supremo y empeoró las cosas: en 2002, los magistrados del Supremo ampliaron su condena a 20 años. A partir de 2005 obtuvo el tercer grado de régimen penitenciario, que le autorizaba a solamente dormir en la cárcel.