Luis Abraham Delgadillo

(Managua, 1887 - 1961) Compositor nicaragüense. Considerado el compositor más destacado de su país, su talento es reconocido en toda Hispanoamérica. Gracias a una beca gubernamental ingresó en 1906 en el Conservatorio de Milán, donde se distinguió con honores.

A su regreso fue nombrado director de la Banda de los Supremos Poderes. Autor de numerosas sinfonías, óperas, ballets y conciertos, no desdeñó la música popular bailable y el estudio del folclore nicaragüense y latinoamericano, inspirando sus obras en la búsqueda de una identidad cultural nacional. Realizó giras artísticas por diversos países latinoamericanos, y en 1930 fue invitado por el Carnegie Hall de Nueva York para dirigir un concierto de sus obras.

Sus creaciones cumbres Sinfonía Incaica y Teotihuacán expresan el espíritu de las altas culturas aborígenes del Nuevo Mundo. Asimismo, creó diversas obras inspiradas en el folclore nicaragüense, destacándose la suite Diciembre, en la que desarrolla temas relacionados con el nacimiento del Niño Dios; y las Purísimas, celebración popular en honor a la Inmaculada Concepción de María. Un catálogo cronológico de su producción artística se encuentra en el libro Compositores de América, publicado por la Unión Panamericana de Washington.

Su estilo musical está firmemente arraigado en las corrientes compositivas italianas de principios del siglo XX. Delgadillo, conocido como el “apóstol de la música indoamericana”, fue probablemente el primero en realizar investigaciones en la música folclórica de su país. Recopiló material de las culturas precolombinas indígenas de Nicaragua, Guatemala y México (los mayas y los aztecas) para utilizarlo en obras sinfónicas como Obertura indiana (1915), Sinfonía indígena (1921) y En el templo de Agat, danza indígena nicaragüense (1937). Para recrear las prácticas musicales indígenas Delgadillo se servía de un uso extensivo de la percusión y melodías pentatónicas. En su Sinfonía Serrana, basada en melodías nicaragüenses, aparece el canto de un pájaro del lugar, el cezontle, y también el de los cazadores de la serranía.

Entre 1908 y 1952 escribió nueve grandes obras orquestales. También compuso doce Sinfonías breves (1953-55), así como dos conciertos para piano (1943, 1945), uno para guitarra (1954), obras para orquesta de cámara y veinticuatro preludios para piano. Realizó incursiones en la música escénica con su ópera El Final de Norma y con el ballet La cabeza del Rawi (1942), basado en textos del poeta Rubén Darío.

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