Rafael Dieste

(Rianxo, 1899 - Santiago de Compostela, 1981) Escritor español en lenguas gallega y castellana cuya obra participó de la corriente innovadora que precedió a la Guerra Civil. Se le considera uno de los mejores narradores de la generación que siguió a Alfonso Rodríguez Castelao y Ramón Otero Pedrayo, fundadores de la prosa gallega moderna.

Aficionado a la lectura desde niño, en especial la de temas filosóficos y científicos, se ejercitó en la pintura hasta que la abandonó a los dieciocho años, al constatar que sus realizaciones no alcanzaban el nivel exigido por su propio sentido crítico. En 1914 inició los estudios secundarios en la Escuela Normal de Santiago, y en 1917 viajó a Mexico, para regresar a España al siguiente año, tras una estancia prolongada en Cuba.

Durante la guerra de Marruecos sirvió como soldado en la campaña militar del Rif y, al reintegrarse a la vida civil, trabajó en Vigo como periodista en El Pueblo Gallego, publicación galleguista y democrática de la que fue secretario de redacción y a la que contribuyó con artículos en gallego y en castellano.

En 1926 publicó una colección de cuentos, Dos arquivos do trasno (De los archivos del trasgo), con la que ganó inmediata reputación como narrador, género que cultivó ambientando sus relatos en una Galicia primitiva y de leyenda, mezclando a menudo lo real y lo fantástico. En 1927 apareció su obra de teatro A fiestra valdeira (La ventana vacía) y en 1930 publicó Viaje y fin de don Frontán. En 1932 organizó el Teatro Guignol de las Misiones Pedagógicas, asumió su dirección y escribió para él diversas obras con las que recorrió España.

En 1933 apareció su único libro de poesía con el título de Rojo farol amante, así como la pieza teatral Quebranto de doña Luparia. En 1935, becado por la Junta de Ampliación de Estudios, realizó una estancia en Francia y Bélgica que le permitió profundizar en sus conocimientos del arte escénico y la literatura teatral. En 1936 se publicó su ensayo La vieja piel del mundo, sobre el origen de la tragedia y la idea de historia.

Al estallar la guerra civil española se unió al bando republicano. Fue cofundador, con Juan Gil-Albert y Antonio Sánchez Barbudo, de la revista Hora de España y participó en las publicaciones El mono azul y Romancero general de la guerra de España. Escribió teatro de guerra, publicando Al amanecer (1936) y Nuevo retablo de las maravillas (1937). Al término de la contienda pasó a Francia, para luego trasladarse a Uruguay y, de allí, a Argentina, donde publicó, en 1943, Historias e invenciones de Félix Muriel, compuesta por narraciones con elementos autobiográficos, así como Viaje, duelo y perdición (1945) y Luchas con el desconfiado (1949).

Hasta 1948 trabajó como director literario de la editorial Atlántida de Buenos Aires, y luego fue lector de español en la Universidad de Cambridge (1950-1952) y profesor de lengua y literatura españolas en dos centros mexicanos: el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad de Nuevo León. Desde 1954 residió de nuevo en Argentina, hasta que en 1961 regresó definitivamente a España, donde repartió su vida entre Rianxo y La Coruña.

En 1970 ingresó en la Real Academia Gallega, leyendo un discurso titulado A vontade de estilo na fala popular (La voluntad de estilo en el habla popular). Fue también autor de diversos ensayos, entre los que destacan Nuevo tratado de paralelismo (1955), Pequeña clave ortográfica (1959), Testamento geométrico (1975) y El alma y el espejo, de 1981. En 1983 se publicó el volumen Testimonios y homenajes, y en 1985 aparecieron algunos artículos inéditos recogidos en el libro La isla. Tablas de un naufragio.

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