José Manuel Durão Barroso

(Lisboa, 1956) Político portugués. José Manuel Durão Barroso nació en Lisboa el 23 de marzo de 1956, hijo de dos profesores originarios de la región de Trás-os-Montes, en el norte del país. Experimentó desde muy joven la discusión política entre su padre, de orientación monárquica, y su madre, de familia republicana. A los doce años escribió su primer texto polémico, sobre «La escuela como medio de promoción social», y un año después asistió con su tío Álvaro Durão a una algarada contra la dictadura.

Inició sus estudios de derecho en la Universidad de Lisboa en octubre de 1973 y militó en la Federación de Estudiantes Marxistas-Leninistas, apéndice estudiantil del Movimiento para la Reorganización del Partido del Proletariado (MRPP), grupo maoísta radical en dura pugna con el Partido Comunista (PCP), en el período más enconado del cisma chino-soviético.

Activo militante estudiantil

Tribuno sin parangón en las asambleas estudiantiles, según sus compañeros, y colaborador del periódico revolucionario Luta Popular, fue elegido presidente de la Asociación de Estudiantes de la facultad, derrotando con facilidad a su contrincante derechista, Pedro Santana Lopes, que llegó a ser su amigo inseparable y en 2004 su sucesor en el gobierno.


José Manuel Durão Barroso

Al triunfar el golpe de estado militar que derrocó a la dictadura (25 de abril de 1974), el estudiante Durão Barroso fue uno de los más activos militantes del MRPP, una organización que contaba con casi 3.000 militantes, la mayoría jóvenes, que se opuso tenazmente al PCP de Álvaro Cunhal y acabó por apoyar el movimiento de los militares moderados que en noviembre de 1975 restableció la disciplina en los cuarteles y encauzó el proceso político en favor del Partido Socialista (PS) y su líder, Mário Soares.

Rompió las relaciones con el MRPP en 1977 y, tras licenciarse en derecho, fue profesor ayudante en la facultad y obtuvo una beca para estudiar en el Instituto Europeo de Ginebra con el profesor Dusan Sidjanski, abogado de las tesis federalistas europeas (1979-1984).

En 1980, tras la muerte del político centrista Francisco Sá Carneiro, al que admiraba, se afilió al Partido Social Demócrata (PSD) y se definió como «un socialdemócrata de centro, moderado, reformador y antiestatista», pero, decidido a proseguir una carrera universitaria, en 1985 se inscribió en el Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Georgetown (Washington) para realizar un doctorado. El triunfo del PSD en las elecciones generales, dirigido a la sazón por Aníbal Cavaco Silva, le llevó a cambiar la docencia universitaria por la política activa.

Cargos en el gobierno

Elegido diputado en 1985, fue designado secretario de Estado del Ministerio del Interior, y dos años más tarde, después de las elecciones anticipadas que el PSD ganó por mayoría absoluta, pasó a desempeñar el mismo cargo en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Tras la victoria, también por mayoría absoluta, del PSD en las elecciones generales de 1992, ascendió a ministro de Asuntos Exteriores; tenía sólo treinta y seis años.

Aunque se mostró crítico con el Tratado de Maastricht, defendió la incorporación de Portugal a la unión monetaria, pese al rechazo de Londres, y respaldó el Convenio de Schengen para la desaparición de las fronteras internas de la Unión Europea. Logró un histórico acuerdo de paz en Angola en 1990 y colocó la independencia de Timor Oriental en la agenda de la política internacional.

La retirada de Cavaco Silva en 1995 provocó una grave crisis en el PSD y una dura pugna entre Fernando Nogueira y Durão Barroso por hacerse con el control del partido. Nogueira se impuso en un congreso tormentoso, pero renunció tras ser derrotado en las elecciones generales.

El 2 de mayo de 1999, Barroso fue elegido presidente del PSD, a cuya dirección imprimió un nuevo dinamismo. En 2001 fue capaz de dar una dimensión nacional a las elecciones municipales, logrando, además del triunfo del PSD en las principales ciudades, la caída del gobierno socialista de António Guterres y la celebración de elecciones generales anticipadas.

Al frente del PSD, triunfó por estrecho margen en las elecciones generales del 17 de marzo de 2002, al obtener el 40,12 % de los sufragios y 102 de los 230 diputados de la Asamblea de la república. Ante esa mayoría relativa, una vez designado primer ministro, se vio forzado a formar un gobierno de coalición con el Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP, derecha nacionalista), tercera fuerza parlamentaria con el 8, 75 % de los votos y 14 diputados.

Tomó posesión como primer ministro el 6 de abril, y al presentar su programa, lanzó una severa requisitoria contra los socialistas, a los que acusó de haber dejado al país «en tanga», y anunció medidas drásticas de austeridad para contener el déficit, equilibrar las cuentas públicas e impulsar la recuperación económica.

En dos años, y pese a las críticas de la izquierda, llevó a buen puerto la política de austeridad y redujo el déficit a menos del 3 % del producto interior bruto (PIB), según los requerimientos del Pacto de Estabilidad, gracias a la gestión de la ministra de Hacienda, Manuela Ferreira Leite. Favoreció la implantación del mercado ibérico, sobre todo, en los sectores eléctrico y de las comunicaciones, y defendió unas excelentes relaciones con España, superando definitivamente el complejo de inferioridad que, a su juicio, había paralizado con frecuencia a los gobiernos portugueses.

La presidencia de la Comisión Europea

Durão Barroso fue designado presidente de la Comisión Europea por unanimidad de los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros, en una breve reunión del Consejo Europeo celebrada en Bruselas el 29 de junio. Presentó la dimisión como primer ministro el 5 de julio luego de que el presidente de la república, Jorge Sampaio, le garantizara que no decretaría la disolución anticipada de la Asamblea, sino que concedería una oportunidad como primer ministro a su sucesor al frente del PSD, Santana Lopes.

En el Parlamento Europeo, por el contrario, su ratificación y su investidura suscitaron un inflamado debate en el que numerosos eurodiputados le reprocharon específicamente que hubiera actuado como anfitrión de la Cumbre de las Azores (marzo de 2003) que reunió a George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar para fijar los objetivos y el calendario del ataque contra Iraq. Barroso replicó que había tomado «la mejor decisión en vista de las informaciones de que disponía». Y añadió: «En una guerra entre Estados Unidos y Saddam, rechacé permanecer neutral. La construcción de Europa no puede ni debe hacerse contra Estados Unidos».

En realidad, como subrayaban los analistas en Lisboa, incluso los más críticos con el apoyo de la estrategia de Bush, el atlantismo era una constante de la historia de Portugal, un país pequeño siempre en busca de una alianza con la potencia marítima dominante -Inglaterra desde el siglo XVII, Estados Unidos en la actualidad- para contrarrestar las ambiciones de la potencia continental presuntamente más peligrosa, España o la Francia napoleónica. Otros recordaron que Salazar sobrevivió políticamente en 1945 por su amistad con Londres y la cesión de las bases de las Azores a los aliados.

Según la impresión general de los distintos grupos parlamentarios, el candidato designado por el Consejo era un personaje «simpático y hábil» que había sabido navegar con destreza por entre los escollos. No obstante, en votación secreta, Barroso obtuvo sólo 413 votos a favor (58 %), procedentes de los escaños de los partidos conservadores y liberales, que disponían de mayoría en el Parlamento, y 251 en contra de los representantes socialistas y otros partidos de izquierda.

El flamante presidente defendió en todo momento «una Comisión fuerte e independiente». El 12 de agosto presentó en Bruselas la nueva Comisión, a razón de un comisario por país y cinco vicepresidentes, con predominio ideológico de los liberales.

Sin embargo, entre los elegidos por Durão se hallaba un protegido de Silvio Berlusconi, Rocco Buttiglione, quien realizó unas controvertidas declaraciones sobre los homosexuales, el papel de las mujeres en la sociedad y las madres solteras que el 27 de octubre obligaron al presidente electo a retirar su propuesta para formar equipo a fin de evitar un veto en contra del Parlamento Europeo. Esta crisis, sin precedentes, obligó a Durão a modificar su Comisión y forzó al equipo saliente de Romano Prodi a continuar en funciones hasta el 22 de noviembre.