Mary Baker Eddy

(Bow, New Hampshire, 1821 - Chestnut Hill, Massachusetts, 1910) Reformadora norteamericana, fundadora de la Ciencia Cristiana. En su autobiografía declara que a la edad de 12 años sintió los efectos saludables del poder de la oración, que milagrosamente la curó de un ataque de fiebre. Siempre precaria de salud, tras su segundo matrimonio se decidió a consultar al magnetópata Phineas Quimby, quien al parecer influyó grandemente en su pensamiento. Según ella misma contó, se sintió curada de un grave mal leyendo en el Evangelio de San Mateo el relato de la curación del paralítico por Jesús. Más tarde fundó y se hizo profesora y enfermera de la asociación de la Ciencia Cristiana. El grupo creció de tal suerte que en 1879 se organizaba en Boston una iglesia que, tras reorganizarse en 1892, tomó el nombre de Primera Iglesia Científica de Cristo. Ésta se rige por una junta directiva cuyas vacantes se cubren según las normas contenidas en el Church Manual (1895), que ella misma escribió. Entre sus obras figuran Ciencia y salud (1875) y Miscellaneous Writings (1896).


Mary Baker Eddy

Afectada desde la niñez por una dolencia nerviosa, Mary Baker Eddy no frecuentó la escuela; pero, según dijo, estudió el griego, el latín y el hebreo; de todas formas, su dominio de la gramática inglesa no fue nunca perfecto. Rodeada de espiritualistas, convulsionarios y otros seguidores de sectas religiosas, ingresó en la Iglesia congregacionalista y durante su juventud experimentó, sin duda, la influencia del movimiento trascendentalista. En 1843 se casó con G. W. Glover y se fue a vivir a Charleston (Carolina del Sur), donde su esposo murió pocos meses después y la dejó en la miseria con su hijo único. En 1853 contrajo un segundo matrimonio con Daniel Patterson, dentista y homeópata del que se divorció en 1873, siete años después de haberse separado.

Deseosa de ver curada su enfermedad, Mary había acudido en 1862 al doctor Phineas Parkhurst Quimby y pudo comprobar la eficacia de sus métodos, una especie de práctica basada en la fe. De nuevo en la miseria, se valió de estas enseñanzas y empezó a viajar por el este de Massachusetts para demostrar y aplicar, singularmente entre los espiritualistas, el nuevo sistema curativo; obtuvo éxito, ganó mucho dinero en pocos años, compró una gran casa en Lynn y publicó en 1875 Ciencia y salud, libro en el que figuran los principios de su doctrina.

En 1876 dio vida en esta última localidad a la asociación de los adheridos a la Ciencia Cristiana. El año siguiente se casó por tercera vez con A. G. Eddy, uno de sus discípulos. Establecida en Boston, fundó allí la Iglesia de Cristo y el Massachusetts Metaphysical College, que persistió por espacio de nueve años y del cual fue única profesora. Publicó y dirigió el Journal of Christian Science e imprimió material de otras publicaciones sin citar la fuente; gran parte de sus artículos aparecieron en Miscellaneous Writings (1896).

En 1884, tras la muerte de su marido, se trasladó a Concord (New Hampshire), donde proyectó la organización de la iglesia que, junto con el Christian Science Monitor (todavía hoy uno de los periódicos más autorizados de América), fue su creación más duradera; la dirigió con mano de hierro y una gran habilidad en los negocios. Se hacía llamar "Pastor emeritus" y, por su vida retirada y esquiva, alcanzó entre los fieles fama de santa inasequible y venerable.

Desde buen principio Mary Baker Eddy hubo de hacer frente a los ataques de discípulos disidentes y de los adversarios; su energía, sin embargo, insospechable en un cuerpo tan débil y enfermizo, obtuvo siempre la victoria. Fácilmente sometida a crisis de furor, alejó a algunos de sus colaboradores íntimos, a quienes acusó de ejercer sobre ella un "maléfico magnetismo animal". No manifestó ningún afecto verdadero a su hijo, que mantuvo alejado. Al morir, a los 89 años, dejó un patrimonio de dos millones y medio de dólares, una organización integrada por cien mil devotos seguidores y un libro del que se habían vendido cuatrocientos mil ejemplares.

Publicado en 1875, Ciencia y salud es, junto con la Biblia, el texto sagrado de los devotos de la Ciencia Cristiana, la asociación religiosa que había fundado la autora. Se niega en ella la realidad objetiva de la materia y del mal. El mal, tanto espiritual como físico, no es más que una ilusión de la mente y en la mente ha de ser curado, como lo hacía Jesucristo. El hombre es una criatura divina y Dios no puede querer el mal del hombre; la enfermedad y el mal son erróneas representaciones mentales de las cuales se sana reconociendo su naturaleza ilusoria. Prescindiendo de medicinas y de todo sistema terapéutico empírico, hay que curar el mal en el espíritu, ya que nada hay en el hombre de material. El estilo de la obra, redundante e incorrecto en la primera edición, ganó en sobriedad y corrección en las posteriores, aunque manteniendo su característico tono inspirado y profético. La influencia de las ideas de Mary Baker Eddy fue muy grande; mil quinientas comunidades de afiliados atestiguan su difusión, y las curaciones alcanzadas según el sistema psicomístico de los adeptos de la "Christian Science" fueron estudiadas seriamente por sabios de renombre.

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