Recep Tayyip Erdogan

(Rize, 1954) Político turco, líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo e islamista moderado. Recep Tayyip Erdogan nació el 26 de febrero de 1954 en Rize, localidad ribereña del mar Negro. Al trasladarse la familia a Estambul, en 1967, prosiguió sus estudios secundarios en un instituto religioso, donde descolló por su precocidad oratoria, su gusto por la poesía y su pasión por el fútbol, que le valió el apodo de Beckenbauer.

Musulmán piadoso por tradición familiar, en 1973 completó su formación en una escuela para imanes, y luego estudió economía y comercio en la Universidad de Estambul, por la que obtuvo su diplomatura. En las aulas trabó amistad con Necmettin Erbakan y empezó a militar en las juventudes del Partido de Salvación Nacional (MSP), de orientación islamista y derechista, que propugnaba el liberalismo económico, el alejamiento de Europa y la obligatoriedad de la indumentaria islámica para las mujeres.

A la sombra de Erbakan

Tras el golpe de estado militar de septiembre de 1980, que radicalizó la fidelidad castrense al legado laico de Mustafá Kemal Atatürk, el MSP fue declarado fuera de la ley, lo mismo que los otros partidos políticos, y Erdogan perdió su primer empleo como funcionario del servicio municipal de transportes de Estambul, supuestamente por no obedecer las consignas de los militares y desafiar la prohibición del bigote.


Recep Tayyip Erdogan

Mitigado el rigor dictatorial, fue uno de los primeros militantes del Partido del Bienestar (Refah Partisi, RP), creado en 1983 por Erbakan como continuador del MSP. En 1985 fue elegido máximo responsable del RP en la provincia de Estambul, y en 1986 se integró en el comité ejecutivo central. Candidato en las elecciones legislativas de octubre de 1991, no logró el acta de diputado. Pero su carrera política recibió un impulso decisivo el 27 de marzo de 1994, cuando fue elegido alcalde de Estambul por sufragio universal, aunque su lista, la más votada, sólo obtuvo el 25 % de los sufragios.

Su gestión al frente del ayuntamiento de Estambul le deparó una gran popularidad y lo convirtió en una figura política de proyección nacional. Mejoró todas las infraestructuras urbanas y la limpieza, practicó la beneficencia en los barrios más humildes, según exigía la predicación islámica, y combatió la corrupción endémica entre los funcionarios. Los sectores laicos y comerciales rechazaron su decisión de prohibir el consumo de bebidas alcohólicas en los cafés y lo acusaron de ahuyentar al turismo.

Durante su mandato como alcalde, que coincidió parcialmente con el de Erbakan como primer ministro (1996-1997), eludió la inflamable controversia sobre la indumentaria islámica de las mujeres alegando que su esposa no asistiría a los actos oficiales para no contravenir la legislación aún vigente que prohíbe a las mujeres la entrada en las oficinas de la administración o en las escuelas con el pañuelo en la cabeza.

Preso de conciencia

Las instituciones laicas, especialmente el ejército y el sistema judicial, provocaron su desgracia política al denunciarlo y procesarlo por citar en un mitin electoral un poema religioso al que pertenece la siguiente estrofa: «Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados».

El tribunal especial de seguridad de Diyarbakir lo condenó a diez meses de prisión, una fuerte multa y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, el 21 de abril de 1998. La sentencia fue confirmada en apelación por un tribunal de Ankara, que redujo la pena a 120 días de cárcel. Cesó forzosamente como alcalde de Estambul el 26 de marzo de 1999 e ingresó en la prisión de Pinarhisar. Mientras estuvo en la cárcel, fue considerado un preso de conciencia por Amnistía Internacional. Recobró la libertad el 24 de julio de 1999.

Tras la prohibición constitucional del RP, acusado de no respetar el laicismo, en diciembre de 1997 fue sustituido por el Partido de la Virtud (Fazilet Partisi, FP). Erbakan siguió al frente del movimiento islamista, pero en éste empezó a fraguarse un cisma tras su fracaso en las elecciones generales de abril de 1999, en las que descendió del 21 % al 15 % de los sufragios. Por una sentencia del 22 de junio de 2001, el Tribunal Constitucional ordenó la disolución del FP, la confiscación de sus bienes y la expulsión del Parlamento de dos de sus 102 diputados, que además fueron excluidos de toda actividad política durante cinco años.

Ante la adversa jurisprudencia constitucional y la rigidez de los militares, la dirección islamista quedó dividida entre los tradicionales, fieles a Erbakan, y los llamados modernistas, coligados en torno a los más jóvenes Abdulá Gül y Erdogan, quienes decidieron crear un partido conservador sin connotación religiosa, que además aceptaba el desafío de ingresar en la Unión Europea. La nueva organización, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que arrastró a 52 de los 100 diputados islamistas, fue constituida el 14 de agosto de 2001.

No obstante, la Junta Electoral, tras examinar la candidatura de Erdogan, decretó que no podía presentarse a las elecciones porque seguía vigente la inhabilitación de 1998. Erdogan solicitó amparo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, pero la fiscalía turca mantuvo el anatema. En las elecciones generales del 3 de noviembre de 2002, el AKP obtuvo un triunfo tan inesperado como espectacular, con más de 10 millones de votos (34,3 % de los votos válidos) y la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, con 362 de los 550 escaños, gracias a un escrutinio que perjudica a los partidos minoritarios.

Primer ministro

Ante el abrumador veredicto electoral, el presidente de la república no tuvo más remedio que designar primer ministro a Abdulá Gül, lugarteniente de Erdogan, que presentó un programa moderado y un gobierno en el que no figuró ninguna personalidad sospechosa de islamismo radical. El líder del AKP actuó como embajador volante del nuevo gobierno, y el 13 de noviembre inició una gira internacional que le llevó a casi todas las capitales europeas y que culminó en Washington.

Mientras tanto, el gobierno trató de eliminar las trabas constitucionales que habían impedido su elección como diputado y como primer ministro. En diciembre, la Asamblea Nacional aprobó por dos veces, para superar la obstrucción del presidente de la república, una enmienda constitucional que eliminó la cláusula que prohibía ejercer cargos públicos a los que hubieran sido condenados por algún delito.

Restablecidos sus derechos políticos, el 9 de marzo de 2003 el líder del AKP ganó el acta de diputado. Dos días después, Gül presentó la dimisión como primer ministro y el presidente de la república encargó a Erdogan la formación del nuevo gobierno. Al presentar su programa, insistió en que no tenía «una agenda religiosa secreta», señaló el ingreso en la Unión Europea como la máxima prioridad y abogó por decisivas reformas para cumplir los criterios exigidos por Bruselas.

Erdogan defendió la cooperación militar con Washington y trató inmediatamente de mejorar las relaciones, deterioradas por la decisión del Parlamento (1 de marzo) de no permitir el paso de las tropas estadounidenses que debían desplegarse en el norte de Iraq. El 20 de marzo, pocas horas después de estallar la guerra de Iraq, la Asamblea Nacional aprobó por amplia mayoría una resolución que permitía sobrevolar el territorio turco a los aviones estadounidenses en misiones de combate o transporte de tropas.

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