Concha Espina

(Santander, 1877 - Madrid, 1955) Novelista española cuya obra supone una prolongación del realismo decimonónico al que se agregan elementos líricos y sentimentales; en este sentido, su narrativa se opone a las tentativas de renovación emprendidas por otros miembros de su generación (Wenceslao Fernández Flórez, Benjamín Jarnés, Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala).


Concha Espina

Se casó muy joven y vivió algún tiempo en Chile, donde fue corresponsal de El Correo Español de Buenos Aires. De vuelta a España, publicó una breve colección de versos infantiles con el título de Mis flores (1904), prologada por Marcelino Menéndez Pelayo.

Aunque inició su trayectoria literaria con artículos periodísticos, cuentos y poemas, obtuvo su primer éxito con la novela La niña de Luzmela (1909), donde trataba de analizar la psicología femenina. La esfinge maragata (1914), en la que narra la vida desgraciada de una mujer que se casa en contra de su voluntad, y El metal de los muertos (1920), descripción realista de una huelga en las minas de Riotinto, fueron sus obras más logradas.

Autora prolífica, permaneció ajena a las innovaciones estilísticas y las preocupaciones ideológicas de su tiempo. En varias de sus novelas reflejó el mundo rural asturiano, pero sin cuestionarse los valores tradicionales. Sus paisajes y tipos, arrancados de su tierra natal, vienen a ser una renovación de la obra de José María de Pereda. El estilo es rico y pintoresco, rozando a veces el cromo; en otras ocasiones alcanza una admirable perfección expresiva. La rosa de los vientos (1916), El cáliz rojo (1923) y El más fuerte (1947) figuran también entre sus principales obras.

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