Próspero Fernández

(Próspero Fernández Oreamuno; San José, 1834 - Atenas, 1885) Militar y político costarricense que fue presidente de la República entre 1882 y 1885. Ocupó el cargo de ministro de la Guerra y llegó a la presidencia en 1882, implantando la enseñanza laica obligatoria y buscando soluciones para la crisis del café. En 1885, ante la ocupación del país por las tropas guatemaltecas, asumió el mando del ejército, pero murió en el frente.


Próspero Fernández

Destacado militar, Próspero Fernández Oreamuno fue gobernador y comandante militar de Alajuela y comandante general de las Fuerzas Armadas. En 1870 ayudó al general Tomás Guardia en el golpe de Estado que destituyó a Jesús Jiménez. En 1882 falleció Tomás Guardia en el ejercicio del poder, y tras poco más de un mes de interinidad, Próspero Fernández accedió a la presidencia.

Próspero Fernández se rodeó de magníficos colaboradores, entre los que figuraban personas de la talla intelectual y moral de Ascensión Esquivel, Mauro Fernández, Manuel Aragón o Julián Volio. Entre las medidas más acertadas de su administración está el nombramiento de la comisión encargada de redactar los nuevos códigos civil, militar y fiscal, en la que intervinieron Ricardo Jiménez Oreamuno y Cleto González Víquez.

Mediante un acuerdo entre el ministro de Hacienda del gobierno de Fernández, Bernardo Soto, y el empresario norteamericano Minor Cooper Keith, el 5 de abril de 1884 se reanudó la construcción del ferrocarril al Caribe. El contrato Soto-Keith establecía que el Estado debía entregar al empresario norteamericano lo que estaba construido de vía férrea; además, se le permitía el desarrollo de la plantación bananera, mediante una concesión de 304.000 hectáreas de suelo costarricense y un régimen jurídico de privilegio que no ha tenido ningún otro producto agrícola en la historia económica del país, debido a que también se le exoneraba del pago de impuestos.

Del desarrollo de esta actividad surgió la United Fruit Company como una economía de "enclave"; es decir, la empresa estaba dirigida desde el extranjero y con un absoluto monopolio de la producción, transporte y mercadeo de la fruta. El único beneficio que recibía el país era el de facilitar empleo a una gran masa de trabajadores, que, sin embargo, tuvieron que soportar las difíciles condiciones climáticas, los bajos salarios y la falta de servicios médicos adecuados.

Durante el mandato de Próspero Fernández, mediante decreto del 18 de julio de 1884, fueron expulsados los jesuitas que residían en Cartago, junto con el obispo Bernardo Augusto Thiel. Para justificar este decreto ejecutivo se dieron razones de orden político, porque los liberales no aceptaban, bajo ningún concepto, que el clero opinara o se involucrara en los asuntos de gobierno y de política; se prohibieron las congregaciones religiosas y se expropiaron los cementerios a la Iglesia católica.

Algunos de los logros de Próspero Fernández Oreamuno fueron la implantación del sistema métrico decimal y la instalación del alumbrado eléctrico en las calles de San José. En el orden social, estableció el divorcio y el matrimonio civil. Firme defensor de la autonomía de Costa Rica, Próspero Fernández decretó la guerra contra el presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, que no llegó a librar, al sorprenderle la muerte en Atenas el 12 de marzo de 1885.

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