Bernard Le Bovier de Fontenelle

(Ruán, 1657 - París, 1757) Escritor francés. Se dio a conocer con una serie de obras teatrales y con unos brillantes Diálogos de los muertos (1683). Sus Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos (1686) le revelaron como uno de los mejores divulgadores científicos de la época. La Bruyère satirizó su teoría del progreso en sus Caracteres. Ha sido considerado como un precursor de la Enciclopedia.


Bernard Le Bovier de Fontenelle

Hijo de un abogado y sobrino de Pierre Corneille por línea materna, Bernard Le Bovier de Fontenelle se educó en un colegio de jesuitas y cursó estudios de leyes. Apareció temprana y modestamente en el mundo de la poesía con versos ligeros publicados en Mercure Galant, y en el del teatro con una comedia y una tragedia poco logradas y algunos libretos de ópera más afortunados, escritos en colaboración con De Visé.

La querella entre antiguos y modernos hizo popular a Fontenelle gracias a su tenaz defensa de los últimos. En la Digresión sobre los antiguos y los modernos (1688) afirmó la superioridad de sus contemporáneos sobre Homero, Platón y Demóstenes, y se puso de manifiesto la calidad aristocrática de su inteligencia de cartesiano puro, ateo, escéptico e irónicamente corrosivo, pero sin la violencia pasional ni la absoluta fe en la razón humana propias de Voltaire.

Bernard Le Bovier de Fontenelle creía sólo en la objetiva verdad científica; movido por una lógica intelectual, atacó en su Historia de los oráculos (1687) antiguos mitos y creencias, refutó en Diálogos de los muertos (1683) lugares comunes filosóficos, ideas convencionales y opiniones corrientes, y redujo los misterios del universo a la claridad de las cosas simples y comprobables en Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos (1686), en un estilo adecuado a su propio y límpido pensamiento. Como divulgador de las aportaciones de Copérnico y Descartes, contribuyó a la penetración de las nuevas ideas en el mundo intelectual de su época, desempeñando un papel análogo al que en el siglo siguiente tendría Voltaire como divulgador de Newton.

Durante mucho más de medio siglo, París pudo contemplar al agudo y sereno Le Bovier de Fontenelle en sus más célebres tertulias (estuvo singularmente vinculado a la marquesa de Lambert y a madame Geoffrin), escuchar su conversación sin igual y asimilar casi inconscientemente sus ideas, en las que los dogmas iban desapareciendo poco a poco; su espíritu rebelde se enardecía únicamente a la luz del pensamiento. A él se confió el elogio fúnebre de los académicos más célebres, que Fontenelle concretó cada vez en una pequeña obra maestra de soltura y penetración psicológica y de elegancia y proporción estilística.

En su última etapa consagró la mayor parte de su tiempo a la correspondencia con sabios extranjeros. Secretario de la Academia de Ciencias desde 1699, fue luego miembro de la Francesa, de la Académie des Inscriptions et des Belles Lettres, de la Sociedad Real londinense y de la Academia de Berlín. En todas partes, y con exquisita gracia, Le Bovier de Fontenelle procuró alejar lo medieval y barroco y ensalzar solamente al hombre conscientemente humano, inquieto, curioso e investigador, que todavía hoy, como en su época, es llamado "moderno".