Juan David García Bacca

(Pamplona, 1901 - Quito, 1992) Filósofo español nacionalizado venezolano. Nacido en España, García Bacca fue el primero de los cuatro hijos del matrimonio formado por Juan Isidro García Barrancos, maestro de profesión, y Martina Bacca Benavides. Tras cursar estudios primarios y secundarios con los claretianos en Alagón (Zaragoza), entró en el Seminario Claretiano de Solsona, donde estudió filosofía y teología e ingresó en la orden. De 1928 a 1932 amplió estudios en Munich, Friburgo y París, orientándose hacia la física y la matemática.

En este último año inició su larga carrera como docente universitario enseñando lógica formal en la Universidad de Barcelona (España). Con apenas poco más de treinta años, se convertía así en el primer español en enseñar esta disciplina con rango académico. En 1936, año del estallido de la contienda civil, ganó la cátedra de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela, siendo para esa fecha el catedrático más joven de España.

Su abandono de España data de 1938. Huido primero a Francia, pasó a América del Sur y se instaló en Quito, en cuya universidad dio clases hasta 1942. Fue en la capital de Ecuador donde conoció a Fanny Palacios, con quien se casó tras ahorcar los hábitos. De esta unión nacieron tres hijos: Francisco, Anita y Cristina. De 1942 a 1946 fijó su residencia en Ciudad de México y dio clases en la Universidad Nacional Autónoma de México, invitado por el también filósofo exiliado español José Gaos. A finales de 1946 aceptó una invitación de la Universidad Central de Venezuela, y desde este año hasta comienzos de los ochenta vivió en Caracas. En 1952 adquirió la nacionalidad venezolana.

A su llegada a Venezuela, la Universidad atravesaba un período de refundación de sus disciplinas y marco académico. En este proceso participó activamente, y la fundación de la Facultad de Filosofía y Letras (hoy Facultad de Humanidades y Educación) le debe mucho. En una primera etapa, hasta 1962, ejerció en paralelo la docencia en el Instituto Pedagógico de Caracas. Fue decano de la Facultad de Humanidades y Educación (1959-1960), titular de la cátedra de Filosofía Antigua y fundador y director del Instituto de Filosofía. Obtuvo su retiro en 1971.

Miembro del Colegio de México, la Sociedad Matemática Española, el Instituto Internacional de Filosofía de París y la Academia Platónica de Grecia, desarrolló como filósofo y pedagogo una obra inscrita en dos vertientes: la logística y la metafísica. En lo que respecta a la primera, la obra de García Bacca fue innovadora y original, ya que fue el primer filósofo de habla hispana en elevar a la dignidad de las grandes metodologías filosóficas criticismo, fenomenología, existencialismo, epistemología el marco teórico y conceptual de la lógica formal.

En 1934 publicó Introducción a la logística, y casi simultáneamente el tratado Assaigs moderns per la fonamentació de les matemàtiques. García Bacca, que no abandonó nunca del todo el marco filosófico y conceptual en el que se había formado, la escolástica, hizo sin embargo el esfuerzo de interpretar las enseñanzas de Aristóteles. La segunda vertiente de su pensamiento, la más original y arriesgada, mezcla las tres raíces de su filosofía Platón, la ontología aristotélica y la lógica para dar un conjunto de obras que, desde Metafísica natural estabilizada y problemática metafísica espontánea (1963), se orienta hacia una filosofía de la "transformación" más que de la "interpretación". La nueva metafísica elaborada por este filósofo problematiza su propia condición y no se contenta con especular sobre el mundo, sino que integra el pensamiento técnico y científico, de la economía a la física cuántica y el principio de indeterminación, para trazar el posible mapa del sentido del hombre en un mundo mucho más complejo y tecnificado.

García Bacca fue además un historiador de la filosofía, sensible a la dimensión literaria de esta disciplina, y simétricamente abordó asuntos de historia y crítica literaria desde un punto de vista filosófico. Por último, fue un traductor que renovó la lectura de los filósofos antiguos, de los presocráticos a Platón, de quien dejó una versión íntegra de las obras completas que constituye la primera traducción íntegra del corpus platónico lograda por un filósofo de lengua española, empresa ésta sólo comparable al esfuerzo de traducción de los diálogos realizado por el filósofo alemán Friedrich Schleiermacher a comienzos del siglo XIX.

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