Diego Gelmírez

Obispo de Santiago (?, h. 1068 - Santiago de Compostela, h. 1139/40). Este eclesiástico, hijo de un caballero gallego, sirvió como notario a los condes de Galicia Raimundo de Borgoña y doña Urraca. Por influjo de éstos fue nombrado obispo de Santiago al quedar la sede vacante en 1100.

Su política de entendimiento con Roma y con el rey leonés (Alfonso VI) le permitió engrandecer la diócesis (elevada al rango arzobispal en 1120), adquiriendo privilegios como el de acuñar moneda; unido esto a la riqueza que las peregrinaciones aportaban a la diócesis compostelana, Gelmírez llegó a ejercer como una especie de gobernador de Galicia, con amplios poderes eclesiásticos y temporales; reprimió varios intentos de rebelión de burgueses y nobles, armó barcos para defender las costas de las incursiones normandas y musulmanas, y desempeñó un papel importante en la transición del reinado de Alfonso VI al de Alfonso VII.

Efectivamente, cuando la reina viuda, doña Urraca, casó con Alfonso I de Aragón, Gelmírez apoyó la proclamación de Alfonso VII como rey de Galicia, sometiendo a los nobles reticentes (1109-11); por aquella postura llegó a estar en prisión durante los enfrentamientos que siguieron. Más tarde llegó a un entendimiento con Urraca y, muerta ésta en 1126, colaboró con su hijo Alfonso VII, ya rey de León, en el sometimiento de la nobleza gallega y las luchas contra Portugal.

Sin embargo, la ambición del rey por apoderarse de las riquezas de la diócesis le llevó a apoyar una conspiración contra el obispo, en la que el éste resultó herido (1135); en lo sucesivo, viejo y aislado, Gelmírez vio declinar su poder y tuvo que entregar cuantiosos donativos al rey.