Gaspar Gil Polo

(Valencia, c. 1530-Barcelona, 1584) Escritor español. Se tienen muy pocas noticias de su vida. Parte de su fama como poeta estriba en que Cervantes le dedicó una octava real en La Galatea (1583) y Juan de Timoneda lo cita en su Sarao de amor (1561). Su obra fundamental es la Diana enamorada (1564), continuación de la Diana de Jorge de Montemayor.

Nacido en una familia de funcionarios municipales de Valencia, Gaspar Gil Polo se hizo letrado y ocupó diversos cargos administrativos en la ciudad. Felipe II lo nombró comisario en el principado de Cataluña, por lo que en 1580 se trasladó a Barcelona. Debía de ser conocido como poeta entre sus contemporáneos, pues Juan de Timoneda lo cita en un romance de 1561, pero en la actualidad sólo se conservan algunos poemas sueltos suyos.

En 1564 publicó en Valencia los cinco libros de la Diana enamorada, novela pastoril que constituye una continuación de la Diana de Jorge de Montemayor, cuya trama quedó inconclusa al fallecer el autor. Los protagonistas de la obra, algunos de los cuales son personajes extraídos de su modelo, emprenden una peregrinación que concluye con unas bodas generales en el palacio de la sabia Felicia. Su interés principal, además de las bellas descripciones del paisaje valenciano, vino dado por su concepción de los celos, que se analizan psicológicamente para rechazar el amor-pasión y proponer un dominio racional del sentimiento amoroso.


Ilustración de la Diana enamorada, de Gaspar Gil Polo

De este modo, si por un lado Gil Polo continuaba la obra de Montemayor, por otro llevaba a cabo una crítica de las teorías del escritor de origen portugués sobre el amor, a las que contrapuso tesis basadas en la obra de Pietro Bembo Gli Asolani. Para Gil Polo, al igual que para el autor italiano, el verdadero amor es bueno, sereno y moderado ya que está gobernado por la razón. En la Diana enamorada, los cambios sentimentales son fruto de una evolución psicológica convincente, y los problemas quedan resueltos no mediante actos mágicos, sino de forma verosímil.

La obra carece de la intensidad dramática de su predecesora, pero por el contrario supera a ésta en la creación de ambientes naturales. Mientras en la Diana de Montemayor predomina una descripción del paisaje convencional, basada en los modelos literarios clásicos e italianos, en la de Gil Polo el paisaje valenciano, descrito líricamente, pasa a convertirse en un marco real que envuelve a los personajes. Los poemas, intercalados en la prosa de la novela, constituyen partes esenciales de la narración y son consecuencia lógica del desarrollo argumental. En ellos, en una gran variedad de metros y estrofas, se conjuga la métrica tradicional castellana, propia de la literatura medieval, con otra de carácter renacentista, como demuestra el uso del endecasílabo, de origen italiano, y con la utilización de rimas provenzales y francesas. Tanto la prosa como la poesía son extremadamente cultas, si bien abundan los valencianismos.

A pesar de los elogios que le dedicó Miguel de Cervantes y de su difusión, la Diana enamorada no alcanzó gran repercusión durante los siglos XVI y XVII, en los que se popularizó una continuación de la Diana escrita por Alonso Pérez. Se tradujo al francés, al inglés, al alemán y al latín, y se imprimió en Amberes (Bélgica, 1567) y en París (Francia, 1574). Sin embargo, a partir del siglo XVIII, la obra de Gil Polo fue revalorizada hasta alcanzar el reconocimiento actual.

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