Giovanni Giolitti

Político liberal italiano (Mondovi, Piamonte, 1842 - Cavour, Piamonte, 1928). Hijo de campesinos, se licenció en derecho por la Universidad de Turín en 1861. Entró enseguida al servicio del Estado italiano, recién unificado por impulso de su país natal, el Piamonte. De la administración pasó a la política, en la que ascendió rápidamente, pues llegó a ser diputado (desde 1882), ministro (de Hacienda en 1889-90, del Interior en 1901-03) y primer ministro (en 1892-93, 1903-05, 1906-09 y 1911-14).


Giovanni Giolitti

En sus sucesivos mandatos, Giovanni Giolitti se apoyó sobre una inestable coalición con hegemonía liberal y apoyos católicos y socialistas, que venía a representar la izquierda del régimen monárquico italiano. Llevó adelante un programa avanzado en el que figuraban muchas demandas tradicionales de los socialistas: impulsó grandes obras públicas, nacionalizó los ferrocarriles, reconoció oficialmente a los sindicatos e introdujo reformas sociales en favor de las clases trabajadoras en terrenos como sanidad, vivienda, pensiones, relaciones laborales y condiciones de trabajo. A él se debe la introducción del sufragio universal masculino en Italia (1912).

Sin embargo, la necesidad de contar con apoyos parlamentarios para mantenerse en el poder le llevó a practicar un estilo político amoral (el giolittismo), que consistía en maniobrar continuamente para ganarse aliados y dividir a sus adversarios, manipular las consultas electorales y pasar por encima de los principios para sostener coaliciones meramente coyunturales, lo cual corrompía la esencia del régimen representativo y contribuía al descrédito del parlamentarismo liberal de la Italia postunitaria.

Cuando creyó que peligraban sus apoyos, Giolitti no dudó en embarcar al país en una guerra exterior para distraer la atención, atacando a la debilitada Turquía para arrebatarle Libia y el Dodecaneso (1911-12); en cambio, defendió sin éxito la neutralidad de Italia en la Primera Guerra Mundial (1914-18) cuando se hallaba en la oposición.

Al terminar la guerra, en la que Italia había intervenido con escaso acierto militar y con un decepcionante fracaso en las negociaciones de paz, Giolitti fue llamado de nuevo a presidir el Gobierno (1920-21) con el objetivo de calmar las graves tensiones sociales y políticas desatadas. Sus promesas al movimiento obrero desactivaron inicialmente la oleada de huelgas y ocupaciones de fábricas; pero se volvieron contra él al no ser capaz de llevarlas a la práctica.

Perdido el apoyo de la izquierda, se enemistó también con la derecha: sus propuestas fiscales fueron desaprobadas por la Iglesia, su proyecto de reforma agraria le enfrentó con los grandes terratenientes y las renuncias territoriales que hizo frente a Yugoslavia al firmar el Tratado de Rapallo (1920) lo desacreditaron ante la opinión nacionalista. Caído en desgracia y políticamente aislado, asistió pasivamente a la destrucción del régimen parlamentario por Mussolini (1922), aunque empezó a criticar la dictadura fascista dos años después.

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