Manuel Grez

(Santiago, 1967) Científico chileno. Jefe de la Unidad de Virología Molecular del instituto de investigación biomédica Georg-Speyer-Haus, en la ciudad de Frankfurt del Main (Alemania), cobró celebridad cuando se hizo público que el equipo que dirigía había logrado curar a dos adultos que padecían una inmunodeficiencia hereditaria grave, lo que suponía el mayor avance en terapia genética de las dos últimas décadas.

Manuel Grez ingresó en 1967 en la Universidad Católica de Chile, en su ciudad natal, donde cursó la carrera de química. Licenciado y magíster en química, en 1973 obtuvo una beca del Deutscher Akademischer Austausch Dienst (DAAD), el prestigioso Servicio Alemán de Intercambio Académico, y se trasladó a Alemania, país en el que residió prácticamente desde entonces y donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional.

Becado por el DAAD (1973-1978), ejerció de investigador colaborador en el Instituto de Tecnología de los Alimentos, en el Centro de Investigación de Karlsruhe, y se doctoró en bioquímica por la Universidad de Marburgo (1975-1978). Posteriormente, realizó estudios de posdoctorado en el laboratorio del doctor Günther Schütz en el Instituto Max Plank de Genética Molecular, en Berlín (1978-1980), y en el Centro Alemán de Investigación sobre el Cáncer, en Heidelberg (1980-1982).

Tras su paso por Heidelberg, Grez obtuvo una beca especial de la Leukemia Society of America (la actual Leukemia & Lymphoma Society) para trabajar en el Departamento de Microbiología de la Universidad del Sur de California (USC), bajo la dirección de los doctores Michael Karin y Peter Vogt. Dos años después era asistente de investigación del doctor Karin en el departamento.

Grez dio por terminada la aventura americana a mediados de la década de 1980. Regresó a Alemania y en junio de 1985 empezó a ejercer como científico sénior en el Instituto Heinrich-Pette de Virología Experimental e Inmunología de la Universidad de Hamburgo, en el laboratorio del doctor Wolfram Ostertag. Permaneció en Hamburgo cinco años; luego se incorporó al instituto de investigación biomédica Georg-Speyer-Haus, en Frankfurt del Main, cuya Unidad de Virología Molecular ha dirigido hasta la actualidad.

Durante años, el área de trabajo de Manuel Grez se circunscribió al desarrollo de enfoques moleculares orientados al tratamiento de los desórdenes congénitos y adquiridos del sistema sanguíneo. A principios de abril de 2006 la revista científica Nature Medicine adelantaba la noticia en su edición electrónica: el equipo de 27 científicos alemanes, suizos y británicos, coordinado por Manuel Grez, del instituto de investigación biomédica de Frankfurt del Main, Reinhard Seger, del Hospital Infantil de Zurich, y Christof von Kalle, del Hospital Universitario de Friburgo, había logrado un éxito clave en terapia genética, al curar a dos adultos alemanes (de veinticinco y veintiséis años) que padecían una grave alteración congénita del sistema inmunológico.

Los dos jóvenes, intervenidos en el Hospital Universitario de Frankfurt del Main a principios de 2004, lograron superar la granulomatosis crónica ligada al cromosoma X (X-CGD) que sufrían, una patología hereditaria en la que las células del sistema inmunológico responsables de combatir las infecciones producidas por bacterias y por hongos no funcionan correctamente, por lo que sufrían infecciones recurrentes desde la infancia y dependían de antibióticos y fármacos para poder curarlas. Se trataba del primer éxito claro en adultos en veinte años.

La terapia genética consiste en infectar a pacientes de enfermedades congénitas con el gen sano que les falta. Los dos adultos tratados en Frankfurt del Main padecían inmunodeficiencias hereditarias: el gen erróneo está en todas las células de su cuerpo, pero sólo se nota en los linfocitos, las células de la sangre responsables del sistema inmunitario, que se generan a diario a partir de las células madre anidadas en la médula ósea. Por ello, la terapia génica en estos casos consiste en extraer células de la médula ósea, introducirles el gen sano y reimplantarlas en el paciente. Para tratarlos, los médicos obtuvieron células madre de la médula espinal de los pacientes, las cultivaron en el laboratorio para insertar una copia sana del gen gp91phox y las reimplantaron a los enfermos.

Hasta que fueron tratados, los dos pacientes necesitaban vivir con grandes precauciones y administraciones permanentes de antibióticos para mantener a raya todo tipo de infecciones. Uno de ellos padecía una infección pulmonar crónica, y el otro dolencias hepáticas de larga duración. Ambos problemas desaparecieron, aunque tras la intervención los dos pacientes seguían siendo sometidos a frecuentes revisiones, tanto para comprobar el estado de su sistema inmunitario como para detectar cualquier signo temprano de una posible leucemia. Lamentablemente, pese al éxito del tratamiento, uno de los dos pacientes falleció 27 meses después debido a una infección fulminante, después de haberse sometido a una intervención quirúrgica.

La técnica desarrollada en Frankfurt del Main sería útil para treinta enfermedades genéticas de la sangre. Grez subrayó que sus resultados “podrían representar una esperanza para el tratamiento de otras enfermedades congénitas similares” y añadió que “el tratamiento está siendo perfeccionado para mejorar su eficacia y minimizar los riesgos”. Y terminó diciendo: “Nuestra técnica está todavía en un nivel experimental, pero algún día será una alternativa al trasplante de médula ósea”. Manuel Grez ha publicado más de una cincuentena de artículos especializados en revistas científicas, tanto en solitario como en colaboración con otros prestigiosos científicos.