Ismail Haniya

(Shati, 1962) Político palestino. Líder de Hamas, tras el triunfo de la organización islamista en las elecciones generales palestinas celebradas el 25 de enero de 2006 fue designado primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Constituyó un Gobierno monocolor que entró en funciones el 29 de marzo y que gobernó hasta el 14 de Junio de 2007, fecha en que fue destituido por el presidente de la ANP Mahmoud Abbas.

Ismail Haniya (o Haniyeh, en medios ingleses y franceses) nació en el campo de refugiados de Shati, cerca de la ciudad de Gaza, en la franja homónima entonces administrada por Egipto. Sus padres huyeron de su casa en la ciudad de Ashkelon, actualmente territorio israelí, durante la primera guerra árabe-israelí que siguió a la proclamación del Estado de Israel, en 1948.


Ismail Haniya

La familia, numerosa y pobre, vivía con la ayuda alimenticia facilitada por la Agencia de las Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA, en sus siglas en inglés), el organismo establecido por la ONU tras la partición de Palestina para paliar la situación desesperada de los refugiados árabes en Oriente Medio.

En 1983 empezó a estudiar en la Universidad Islámica de Gaza, donde se licenció en literatura árabe en 1987. Muy pronto se adhirió al Bloque Islámico Estudiantil, rama juvenil de los Hermanos Musulmanes, la organización islamista surgida en Egipto y extendida por todo el mundo árabe.

Fue militante de la primera hora del Harakatu al-Muqawama al-Islamiya (Movimiento de Resistencia Islámica), más conocido por su acrónimo, Hamas, que agrupó en 1987 a varios intelectuales y políticos palestinos procedentes de la organización integrista Hermanos Musulmanes, dirigidos por el jeque Ahmad Yassin, con el objetivo fundamental de encauzar la sublevación espontánea y en su caso dirigir la intifada contra la ocupación militar israelí en la Franja de Gaza.

Detenido por unos meses en 1987 y 1988, por su participación en la intifada, fue condenado a tres años de prisión en 1989. Liberado en 1992, inmediatamente fue deportado a Marj al-Zuhur, en el sur de Líbano, junto con otros 400 militantes islamistas de Cisjordania y Gaza, después de haber expresado su oposición a los acuerdos de Oslo, refrendados en Washington, que implicaron el reconocimiento mutuo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), la organización dirigida por Yasser Arafat, y la apertura de un proceso de “paz por territorios”.

Haniya regresó a Gaza en diciembre de 1993 y fue designado decano de la Universidad Islámica. En 1997, tras la liberación de las cárceles israelíes del jeque Ahmed Yassin, a la sazón jefe espiritual de Hamas, se convirtió en el secretario de éste. En 2001, tras el comienzo de la segunda intifada (de Al-Aksa), consolidó su posición como tercer hombre en la jerarquía de Hamas, después del jeque Yassin y de Abdelaziz Rantisi, de manera que cuando este último fue asesinado por los israelíes (marzo de 2003), asumió la máxima responsabilidad política y militar.

Tras un atentado suicida en Jerusalén, el jeque Yassin y su lugarteniente Haniya resultaron levemente heridos cuando un avión israelí bombardeó la casa en que estaban reunidos con otros dirigentes islamistas en el centro de Gaza (septiembre de 2003). Cuando el líder espiritual de Hamas fue asesinado por un ataque israelí con misiles disparados desde un helicóptero, en abril de 2004, Haniya se convirtió en el jefe del movimiento de resistencia, en abierta oposición a Arafat por su reconocimiento de Israel y su aceptación de la hipótesis de los dos Estados.

En diciembre de 2005, como máximo representante del sector civil del movimiento islámico, fue elegido para encabezar la lista de Hamas en las elecciones legislativas palestinas, mientras que las cuestiones militares quedaban en manos de Mahmud Zahar o de Jaled Meshal, éste exiliado en Damasco. Defensor de la reforma política, según los dictados islámicos, y azote de la corrupción dentro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en su campaña electoral presentó un programa de 19 puntos, de clara orientación populista, en el que proclamó que “la Palestina histórica es una tierra árabe y musulmana”, e incitó al pueblo palestino a restablecer sus derechos “por todos los medios, incluida la lucha armada” para obtener “un Estado independiente con Jerusalén como capital” y el retorno de los refugiados de 1948 y sus descendientes.

No obstante, en los medios de información árabes fue presentado como un moderado, un pragmático que abogaba, ante todo, por la unidad nacional palestina y que en el pasado evitó cuidadosamente cualquier referencia a “la destrucción de Israel”. Tras el triunfo electoral de Hamas, declaró que buscaría un modus vivendi con el Gobierno israelí si éste reconocía al Estado palestino dentro de las fronteras de 1967. También aseguró que propugnaría el abandono de “la resistencia violenta” (terrorismo) si Israel detenía la represión. Sus partidarios arguyeron que, bajo su dirección, Hamas podría convertirse en la versión islámica del Congreso Nacional Africano (CNA), el movimiento de Nelson Mandela.

En las elecciones legislativas celebradas el 25 de enero de 2006, la Lista del Cambio y la Reforma, encabezada por Haniya, obtuvo la mayoría absoluta en el Consejo Legislativo Palestino con 76 de los 132 escaños en disputa, lo que suponía un verdadero terremoto político tanto para la Autoridad Palestina, hasta ese momento dominada por Al-Fatah, como para Israel y gran parte de la comunidad internacional, que consideraban a Hamas como un grupo terrorista.

El 16 de febrero fue nombrado primer ministro por Hamas, y el 20 del mismo mes, recibió del presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, el encargo de formar gobierno. Sus esfuerzos de varias semanas por lograr una amplia coalición resultaron baldíos, ante el rechazo de Al-Fatah, segunda fuerza parlamentaria, por lo que se vio forzado a formar un gobierno integrado exclusivamente por dirigentes de Hamas y algunos tecnócratas. Haniya y su gabinete prestaron juramento el 29 de marzo. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reiteró que no negociaría con “una organización terrorista”, en referencia a Hamas.

Ante las sanciones económicas y diplomáticas decretadas conjuntamente por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea (supresión de ayuda, bloqueo de impuestos y cancelación de los contactos políticos), tras la negativa de Hamas a renunciar a la violencia y reconocer al Estado hebreo, Haniya respondió que su partido no daría ese paso ni se desarmaría, pero que podría revisar su posición si el Gobierno israelí reconocía al Estado palestino con las fronteras de 1967 (Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental) y autorizaba el retorno de los refugiados. Los países árabes, pese a las presiones de Washington, se negaron a suprimir la ayuda financiera.

El Gobierno de Haniya no sólo concitó la hostilidad exterior, sino también la de los militantes de Al-Fatah, hasta el punto de que ambas facciones armadas se enfrentaron en Gaza y algunos lugares de Cisjordania. Tras varias semanas de negociación, y ante la decisión del presidente Abbas de convocar un referéndum para zanjar la disputa, Hamas y Al-Fatah llegaron a un pacto para terminar con su cruenta lucha por el poder (27 de junio), plasmado en un documento conjunto que mereció interpretaciones contradictorias sobre el reconocimiento implícito de Israel y el carácter de la resistencia contra la ocupación.

Tras el ataque de milicianos de Hamas contra un puesto militar en Israel y el secuestro de un soldado hebreo, Haniya tuvo que ocultarse a finales de junio ante la amenaza israelí de capturarlo o convertirlo en blanco para “un asesinato selectivo”, según el método utilizado para liquidar al jeque Yassin y otros dirigentes palestinos. Al estallar la guerra del Líbano, mantuvo una actitud muy discreta, y a finales de agosto participó activamente en la liberación de dos periodistas estadounidenses que habían sido secuestrados en Gaza.

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