Gregorio Hernández

(Sarria, Galicia, 1576 - Valladolid, 1636) Escultor español. Es el imaginero más representativo y prolífico del realismo castellano del siglo XVII. Según Martí Monsó, sería hijo de un entallador llamado Gregorio Hernández, fallecido en Valladolid en 1598. De formación artística ignorada, sólo se sabe que fue discípulo de F. Rincón. Su realismo se forjó en el ambiente espiritual de Valladolid a principios del siglo XVII.


Cristo Yacente, de Gregorio Hernández

Su producción puede dividirse en dos épocas: en la primera (1605-1612), sus obras evidencian la dependencia vallisoletana (San Martín y Piedad, en la iglesia de San Martín); en la segunda (1612-1628), considerada como la mejor del artista, se trasluce una superación de la anterior, con obras maestras como el Cristo yacente y el relieve del Bautismo de Cristo (ambos en el Museo Nacional de Escultura); las imágenes exentas de este período, dotadas de una gran fuerza expresiva, recogen un realismo en el que se aúnan la santidad y el sentido místico.

No obstante, las obras que más fama le dieron fueron los pasos procesionales, con composiciones pensadas para el pueblo y donde cada grupo representaba un drama. A partir de 1628, a causa de una grave enfermedad, se limitó a dirigir su taller, cuyas obras se desperdigaron por toda la Península.