Nazim Hikmet

(Nazım Hikmet Ran; Salónica, 1902 - Moscú, 1963) Poeta, dramaturgo, novelista y traductor turco, considerado el poeta más universal de su lengua. Estudió en el liceo Galatasaray e ingresó en la Academia de Marina. Abandonó Estambul tras la caída del imperio para trasladarse a Anatolia, donde Kemal Atatürk sentaba las bases del nuevo Estado. Fue objeto de represalias por un artículo contra el sultán y deportado, tras lo cual se exilió en Rusia.


Nazim Hikmet

Estudió filología en la Universidad de Moscú y al cabo de cuatro años regresó a la Turquía republicana, donde, a partir de 1929, se hizo famoso por la serie de artículos "Derribemos a los ídolos", en los que desmitificaba el valor de las grandes figuras literarias relacionadas con el poder político. Marginado por ello, Nazim Hikmet dejó de publicar y se dedicó a escribir guiones cinematográficos.

Sin embargo, bajo la falsa acusación de "incitación a la rebelión", fue condenado a veintiocho años de cárcel, de los cuales cumplió más de trece. Un importante movimiento internacional, encabezado en 1949 por Tristan Tzara, se organizó para lograr su libertad. Conseguida ésta luego de una dramática huelga de hambre, prosiguieron las persecuciones y las dificultades, por lo que, enfermo, inició un nuevo exilio en Moscú, hasta su muerte.

Nazim Hikmet cultivó diversos géneros literarios, si bien fue como poeta que alcanzó la universalidad, además de convertirse con ella en el renovador de la lírica turca. Ya con sus primeras publicaciones, 835 líneas (1929), 1+1=1 y Tres golpes (1930), prácticamente acabó con la rígida tradición poética del Diván. Antes de ser encarcelado publicó La ciudad que perdió la voz (1931, que le valió su primer proceso), ¿Por qué se ha suicidado Berenice? y, en 1932, Telegrama nocturno, el mismo año en que aparecieron dos de sus obras de teatro, El cráneo y La casa de un muerto.

En 1935 publicó Cartas a Taranta-Babú contra la intervención fascista en Etiopía y, por entregas, la novela La sangre no habla, así como varias obras dramáticas y otros poemarios. Durante su encarcelamiento estaba prohibida la publicación y circulación de sus obras, por lo que, en lo que al teatro se refiere, las firmaba con seudónimo: es el caso de Ferhât y Sirin, Sabâhat y Yûsuf y Züleilâ.

Su obra poética más ambiciosa y de mayor alcance, Paisajes humanos de mi país, fue escrita en prisión, al igual que Poemas de las horas 21-22, Rubais, Poemas sobre la vida. Ya en el exilio, Nazim Hikmet continuó escribiendo y publicando teatro (¿Ha existido Ivan Ivanovich?, La estación, La espada de Damocles), la novela Qué bello es vivir, hermano mío, y una recopilación de cuentos populares, La nube enamorada.

No dejó nunca de escribir poesía, aunque ésta sólo pudo ser conocida después de su muerte, ya que en Turquía, privado de nacionalidad, su obra estaba severamente prohibida y su nombre proscrito. Hubo que esperar a finales de la década de 1960 para que su obra completa, caracterizada tanto por un intenso lirismo como por su compromiso, fragmentada y dispersa en infinidad de publicaciones extranjeras, comenzara a aparecer en su país.

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