Ignacio F. Iquino

(Ignacio Farrés Iquino; Valls, 1910 - Barcelona, 1994) Director y productor cinematográfico español. El nombre de Ignacio Farrés Iquino está asociado a cuatro décadas de cine español, y aunque la desigual fortuna de buena parte de sus producciones plantea dudas acerca de sus méritos en conjunto, es indudable que su pasión cinéfila se desenvolvió con idéntica entrega en el melodrama y en la comedia, en el western y en el cine erótico.


Ignacio F. Iquino

Durante su juventud se sintió atraído por la música y la pintura, dos artes en las cuales demostró prontamente sus habilidades. Ganó cierto prestigio como pintor, dibujante y decorador, antes de dedicarse de lleno a la fotografía, un paso intermedio que le llevó finalmente a su genuino campo de actividad: el cine. En 1934 fundó la compañía Emisora Films, comprometida en el desarrollo de películas propias y ajenas. La primera entrega de la firma fue Al margen de la ley (1935), versión cinematográfica del crimen del expreso de Andalucía, uno de los sucesos más conocidos del periodo.

Tras la Guerra Civil, Iquino reavivó su actividad de cineasta con producciones de carácter popular, como ¿Quién me compra este lío? (1940), Alma de Dios (1941) y Los ladrones somos gente honrada (1942), basada en la obra homónima del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela. A ese modelo de comedias añadió su peculiar perspectiva del género policíaco con Una sombra en la ventana (1944), El obstáculo (1945) y Brigada criminal (1950). Con un innegable talento para reconocer las exigencias comerciales de la época, combinó este tipo de películas con otras de signo patriótico, como Noche sin cielo (1947) y El tambor del Bruch (1947).

El planteamiento religioso y existencial de El Judas (1952) dio cuerpo a esta polémica producción, cuyos problemas con la censura ampliaron su renombre. Pese a este moderado enfrentamiento con los condicionantes del régimen de Francisco Franco, Iquino nunca pretendió otra cosa que amoldarse a los nuevos patrones de la industria con la mayor eficacia posible. De ahí que, ante el auge de las coproducciones hispano-italianas del Oeste, rodase spaghetti-westerns como Oeste Nevada Joe (1965), Un dólar de fuego (1965) y Pistoleros en Golden Hill (1966).

Poco después, al moderarse el criterio de la censura, abordó proyectos tan escabrosos como Aborto criminal (1973) y La zorrita en bikini (1975). Durante el periodo de la transición democrática, Ignacio Iquino se vinculó al cine pornográfico, y a él pertenecen algunas de sus películas más desdeñables, caso de Los violadores del amanecer (1978).

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