Sebastián Juan Arbó

(San Carlos de la Rápita, 1902 - Barcelona, 1984) Novelista y biógrafo español. Apenas contaba ocho años cuando su familia se trasladó a Amposta, ciudad agrícola de las márgenes del Ebro, donde permaneció hasta que, en 1927, fijó su residencia en Barcelona.

Sus primeras obras Tierras del Ebro (1931), Caminos de la noche (1935) y Tino Costa (1946), escritas en catalán, son de ambiente rural y tienen por escenario las tierras bajas del citado río. Su trama está bordada sobre los trabajos, costumbres, tradiciones y hombres de su comarca. Tino Costa, una de sus más logradas novelas, fue muy bien recibida por la crítica y mereció cumplidos elogios por parte de Pío Baroja.

Entre su producción posterior sobresalen Sobre las piedras grises (1947), galardonada un año más tarde con el Premio Nadal; María Molinari (1951), Nocturno de alarmas (1957) y la novela de tipo picaresco que lleva por título Martín de Caretas (1955), en la que el autor cuenta las travesuras y andanzas de un muchacho a quien la severidad de su familia le impulsa a huir a la ciudad. Publicó otras obras, de más difícil clasificación, como La hora negra y Los hombres de la tierra y el mar, en la que los recuerdos de la infancia afloran emotivamente y confieren al libro un carácter de íntima confesión.

Sebastián Juan Arbó cultivó con mucha fortuna el ensayo biográfico; dentro de este género trazó semblanzas magistrales de insignes literatos como Miguel de Cervantes, Jacint Verdaguer y Oscar Wilde, entre otros. Su estudio biográfico sobre Cervantes (1946) fue traducido a los principales idiomas y difundido por el mundo entero; cabe asimismo destacar Verdaguer, el poeta, el sacerdot i el món (1952) y Oscar Wilde (1961). Tras largos años de intensa labor, culminó su ensayo sobre la vida y la obra de Pío Baroja (1963), libro capital para el conocimiento de este gran novelista español.

La producción de Juan Arbó es muy diversa; aparte de lo mencionado, le tentaron otras manifestaciones literarias, sin excluir el teatro. Su tono, en general, es realista, si bien su realismo no excluye un soplo de poesía vivificante. En ciertos momentos se le ha censurado una cierta irregularidad de estilo y la tendencia a usar un lenguaje reiterativo que resulta, a veces, fatigoso. Con todo, no se le pueden negar su honda humanidad, la ternura, ni el vigor de muchos de sus personajes. El fondo, no obstante, es pesimista, como creado por una filosofía amarga y, en ocasiones, desesperada. Mario Verdaguer escribió de él, a propósito de su Tierras del Ebro: "Es uno de los escritores que siendo muy de su tiempo y muy de su tierra, dejan de moverse en los estrechos límites del localismo, para moverse en los amplios espacios de la universalidad".

El tiempo y las obras que siguieron confirmaron plenamente esta aseveración hecha en los comienzos de su carrera literaria. Durante la década de 1950 realizó numerosas colaboraciones en la prensa de la Ciudad Condal. De sus últimas obras publicadas destacan los siguientes títulos: L'hora negra (1961), Narracions del delta (1965), Entre la tierra y el mar (1966), L'espera (1967), Hechos y figuras (1968), L'inútil combat (1969), Camins de nit (1973), La masia (1977), El segundo Apocalipsis (1981) y Hores en blanc (1983). En 1961 publicó el volumen de memorias Los hombres de la tierra y el mar. Dos años antes de fallecer editó la segunda parte, titulada Memorias: los hombres de la ciudad.

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