Hamid Karzai

(Hamid ebn Abdul Ahad Karzai; Karz, 1957) Político afgano. Presidente electo de Afganistán desde 2004, fue reeligido en 2009 para un segundo mandato de cinco años, en unos comicios marcados por las irregularidades y las acusaciones de fraude.

Hamid Karzai nació en el pueblecito de Karz, a pocos kilómetros de Qandahar, en el seno de una influyente familia de etnia pastún, que ha ostentado durante décadas el liderazgo del clan poplazai, de la aristocracia durrani. Era uno de los ocho hijos de Abdul Ahad Karzai, quien había sido presidente de la Cámara Alta en tiempos del monarca Mohammad Zahir Shah (1933-1973). Tras estudiar secundaria en Kabul, se diplomó en 1982 en ciencias políticas por la Universidad de Hichamal Pradesh, en Simia, India.


Hamid Karzai

Durante la ocupación soviética de Afganistán fue responsable de operaciones del grupo mujaidín pastún liderado por Sibghatullah Mojaddedi, partidario del ex rey Zahir Shah, y que tenía lazos con la CIA. Tras la retirada de los soviéticos (febrero de 1989) y el fin del régimen de Mohamed Najibulá (abril de 1992), fue designado viceministro de Exteriores del nuevo Estado Islámico, cargo que ocupó hasta junio de 1994, cuando el gobierno de coalición empezó a desmoronarse.

Con la llegada del régimen talibán y la imposición de la sharia (septiembre de 1996), Karzai se exilió en París. En junio de 1999 fue una de las dieciséis personalidades tribales, religiosas y políticas convocadas por Zahir Shah para lanzar el denominado Proceso de Roma, con el que se pretendía pacificar Afganistán. Los talibanes se vengaron asesinando a su padre, Abdul Ahad Karzai (14 de julio).

La intervención de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 pondría fin al régimen talibán. En el marco de la "operación Libertad Duradera", Karzai, con 1.500 milicianos a sus órdenes, estuvo en el frente de Qandahar. El 5 de diciembre la conferencia sobre el futuro del país, celebrada en Bonn (Alemania) con la mediación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), concluyó con un acuerdo para crear un gobierno provisional de concentración nacional, apoyado por una fuerza internacional de seguridad (ISAF) y encabezado por Karzai. La situación parecía controlada y la transición hacia un régimen relativamente democrático se preveía rápida. Karzai juró el cargo el 22 de diciembre y la asamblea de notables y jefes tribales, la Loya Jirga, lo confirmó el 13 de junio de 2002.

Karzai tenía ante sí el difícil reto de pacificar un país inmerso en una guerra de baja intensidad, destrozado económicamente y convertido en un campo de cultivo de opiáceos. Un año después los esfuerzos de su gobierno y de la fuerza internacional seguían sin ver fruto. Además, la invasión de Iraq recolocó en el panorama internacional el conflicto afgano, que pasó a un segundo plano. Según los analistas, este "abandono" permitió a los talibanes fortalecerse y multiplicar el número de atentados.

El 9 de octubre de 2004, en la primera consulta desde 1973, Karzai ganó las primeras elecciones presidenciales directas, bajo supervisión de la ONU e impuestas por Washington, con un 55,4% de los votos. Ratificado por las urnas, Karzai centró sus esfuerzos en presentar a los talibanes, que seguían controlando el sur, una propuesta de diálogo con vistas a un acuerdo de paz (enero de 2006). Sin embargo, el portavoz de los rebeldes, Muhammad Yusuf Ahmadi, rechazó la oferta acusando a Karzai de ser un "agente de Estados Unidos". Paralelamente, la conferencia de donantes celebrada en Londres, a la que asistieron representantes de más de sesenta países, aprobó un plan de ayudas en cinco años para impulsar el desarrollo económico de Afganistán.

En agosto de 2007 Karzai presidió, junto a su homólogo pakistaní Pervez Musharraf, una reunión de la Loya Jirga en Kabul, de la que se desprendió el compromiso de trabajar en común en la lucha contra el extremismo islámico, el terrorismo y el tráfico de drogas. Pero lo cierto es que, a pesar de sus esfuerzos, la situación no se desencallaba. Karzai salió ileso de un atentado en Kabul en abril de 2008, y a principios de julio de 2009 la Alianza Atlántica, que en un intento de frenar el acoso talibán había aprobado sucesivos envíos de nuevos contingentes al sur de territorio afgano, lanzó la mayor ofensiva en años contra los talibanes, en la provincia de Helmand. Los talibanes respondieron con ataques y atentados, demostrando que, en determinadas zonas, sería difícil vencerlos.

En este contexto de violencia, más de 5,6 millones de afganos acudieron a las urnas el 20 de agosto de 2009, en unos comicios presidenciales marcados por las denuncias de sobornos y las acusaciones de fraude. Según los observadores europeos, alrededor de 1,5 millones de papeletas eran sospechosas, y la inmensa mayoría eran votos a favor de Karzai. Finalmente, Karzai consiguió el 49,67% de los sufragios después de que se anularan cientos de miles de papeletas fraudulentas, lo que obligaba a una segunda vuelta. Pero el 2 de noviembre, la Comisión Electoral afgana la desconvocó y proclamó presidente electo del país a Karzai, después de que su rival, el ex ministro de Exteriores Abdulá Abdulá, anunciara su retirada. Así, en el momento más bajo de su popularidad y casi sin crédito político, Karzai juró el cargo el 19 de noviembre, prometiendo luchar contra la corrupción y asumir el control de la seguridad de su país antes de terminar su mandato de cinco años.

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