Harold Lloyd

(Burchard, 1893 - Beverly Hills, 1971) Actor norteamericano de cine mudo. Durante los años 20, sus películas batieron en taquilla a las de sus rivales, Charlie Chaplin y Buster Keaton, en lo que fue el gran triunvirato cómico durante la época del cine mudo.

Además de sus dotes para la comedia, Harold Lloyd poseía otra cualidad: su complexión atlética. Durante un rodaje, en 1920, resultó herido por una bomba de atrezo que le estalló en las manos; perdió dos dedos y el brazo derecho le quedó casi paralizado. Y a pesar de ello, en sus siguientes películas seguiría protagonizando aquel tipo de escenas espectaculares que hacían que el público gritara y riese al mismo tiempo, sin llegar nunca a ser doblado por un especialista.


Harold Lloyd en El hombre mosca (1923)

Con sus gafas de concha, su sombrero de paja y su entusiasmo frente a la vida, Harold Lloyd creó un personaje de hombre medio que tendría una gran aceptación entre el público, como en Casado y con suegra (Hot Water, 1924), que trata de las vicisitudes de un recién casado frente a su exigente suegra, El tenorio tímido (Girl Shy, 1924) o su película más recordada, El hombre mosca (Safety Last, 1923), en la que encarnó a un vendedor de unos grandes almacenes con problemas con su jefe y las clientas. El joven vendedor se gasta su sueldo en enviarle regalos a su novia; para deslumbrarla, se hace pasar por el gerente, y ante la oferta de que se entregarán mil dólares por una buena idea para atraer a la clientela, acepta escalar el edificio Bolton.

El hombre mosca fue el cuarto y sin duda más exitoso largometraje de Harold Lloyd, y supuso su ascenso a la cumbre de la fama como actor de cine cómico. Los gags se suceden apurando las situaciones cómicas al máximo dentro del típico humor gestual del cómico del slapstick estadounidense. Pero lo más asombroso del filme fueron las condiciones del rodaje. El enorme atractivo de la larga escena de la escalada reside en que está rodada sin trucos, sin la utilización de transparencias, gracias a las excepcionales aptitudes físicas de Harold Lloyd.

El actor no aceptó que le sustituyera un especialista, salvo en los planos generales, y fue él quien escaló el edificio y se quedó colgado de la saeta del reloj, originando una de las imágenes icónicas de la historia del cine. Lloyd sólo estaba protegido por una plataforma de seguridad suspendida tres pisos más abajo. La duración de cada plano corresponde al tiempo que tarda el actor en hacer los movimientos necesarios para ir ascendiendo, lo cual proporciona a la escena un aire de verosimilitud inigualable.