Andrés Manuel López Obrador

(Tepetitán, Tabasco, 1953) Actual presidente de México, elegido en julio de 2018, cuyo mandato se extenderá desde diciembre de 2018 hasta 2024. La tenacidad de este veterano político mexicano, de ideario izquierdista y férreamente comprometido en la lucha contra la corrupción y la pobreza, se vio finalmente recompensada al tercer intento de alcanzar la presidencia de la República.


Andrés Manuel López Obrador

Tempranamente desvinculado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hegemónico en el poder desde los tiempos de la revolución mexicana, López Obrador comenzó a cobrar visibilidad al ser elegido alcalde de la capital (2000-2005), cargo desde el que pasó a contender por la presidencia en los comicios de 2006 y de 2012, en los que resultó derrotado por estrechos márgenes por Felipe Calderón, del Partido de Acción Nacional (PAN), y por Enrique Peña Nieto, del PRI.

El triunfo de López Obrador en las presidenciales de 2018, en cambio, sería arrollador: obtuvo más de la mitad de los sufragios y superó a sus rivales en más de treinta puntos, unas cifras inéditas en la historia reciente del país. Su elección abre un periodo de esperanza en la políticamente desencantada sociedad mexicana, y también numerosas incertidumbres ante el imponente desafío de someter a un aparato estatal estragado por la inoperancia y la corrupción.

Biografía

Conocido como "AMLO" por sus iniciales, Andrés Manuel López Obrador nació en un pueblo del estado de Tabasco, en una familia de comerciantes. Antes de licenciarse en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, en 1987, ya era militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el poder desde 1929, y había ocupado importantes cargos públicos.

En 1988 se sumó a la disidencia izquierdista que dirigía Cuauhtémoc Cárdenas y que se convertiría en el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Tras ser candidato dos veces a gobernador del estado de Tabasco, López Obrador consiguió en 1996 acceder a la presidencia nacional del PRD. El 2 de julio de 2000 ganó la elección para la jefatura de gobierno del Distrito Federal, cargo que desempeñó hasta su renuncia en julio de 2005 para presentarse como candidato a la presidencia de México por la coalición Por el Bien de Todos, formada por el PRD, el Partido del Trabajo y Convergencia.

Las elecciones presidenciales, celebradas el 2 de julio de 2006, se saldaron con la victoria de Felipe Calderón sobre López Obrador por una diferencia mínima. Las impugnaciones derivadas de este estrecho margen dejaron la proclamación oficial del ganador en manos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que finalmente declaró vencedor a Felipe Calderón en septiembre de ese mismo año. López Obrador, que había calificado los comicios de fraudulentos desde el primer momento, se negó a aceptar los resultados y promovió masivas protestas ciudadanas, como la que reunió a un millón de personas en El Zócalo el 16 de septiembre, pero la fuerza de las movilizaciones se diluyó a los pocos meses.


AMLO tras la victoria electoral (1 de julio de 2012)

Andrés Manuel López Obrador mantuvo pese a ello su actividad opositora, formando un simbólico gobierno a la sombra y denunciando la corrupción del sistema. En 2007 publicó La Mafia nos robó la Presidencia; un año después acusó de tráfico de influencias al Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y denunció maniobras para privatizar la compañía paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX).

López Obrador volvió a presentarse como candidato a la presidencia en las elecciones del 1 de julio de 2012, encabezando en esa ocasión el Movimiento Progresista, alianza política integrada por el PRD, el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano. El escrutinio lo colocó una vez más en segundo lugar, detrás del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Como en los anteriores comicios, López Obrador denunció un fraude electoral masivo e impugnó los resultados.

El intento definitivo

Después de esta derrota, López Obrador impulsó la refundación como partido político del Movimiento Regeneración Nacional, la plataforma cívica que había promovido su candidatura; en 2014 el Movimiento Regeneración Nacional o Morena, que había elegido a López Obrador presidente de su Consejo Nacional, quedó oficialmente registrado como formación política. Apenas un año después, el líder anunció su intención de concurrir por tercera vez a las elecciones presidenciales como candidato por la nueva formación. A finales de 2017, Morena llegó a un acuerdo con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES) para formar una coalición de cara a las presidenciales de 2018; López Obrador fue designado candidato de esta alianza, bautizada como Juntos Haremos Historia.

Desde ese momento López Obrador se volcó en numerosos actos de precampaña en los que dio a conocer su futuro gabinete paritario (integrado por ocho hombres y ocho mujeres, con figuras de renombrado prestigio) y su programa de gobierno, centrado en la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción, lacra que en las últimas décadas ha favorecido el auge de los cárteles del narcotráfico en el país (tomando el relevo a la Colombia de Pablo Escobar) hasta imponer un clima de impunidad y violencia endémica, con escalofriantes cifras de víctimas.

No menos relevantes fueron sus propuestas económicas, radicalmente alejadas del neoliberalismo conservador: frenar la privatización y extranjerización de los sectores estratégicos, proteger la producción nacional, controlar el encarecimiento de los productos básicos y reorientar los recursos públicos a la inversión productiva y a la atención a las clases desfavorecidas, combatiendo decididamente la pobreza.

El candidato recibió numerosos apoyos de personajes de la vida pública mexicana y de políticos hispanoamericanos como los ex presidentes Ernesto Samper, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner, y también las críticas de neoliberales como el escritor peruano Mario Vargas Llosa, que lo acusó de populista, y del magnate mexicano Carlos Slim, un habitual en las listas de Forbes que se pronunció contra su propuesta de cancelar la construcción de un nuevo aeropuerto para la capital. Tales críticas, sin embargo, no llegaron a calar en la mayor parte de la población, que tras cien años de gobiernos del PRI (con el paréntesis del PAN entre 2000 y 2012), dio por primera vez su confianza a un candidato abiertamente izquierdista: López Obrador se impuso en los comicios con el 53,4 por ciento de los votos, superando en más de treinta puntos a los candidatos del PAN y del PRI.

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