József Mindszenty

(József Pehm; Csehimindszent, 1892 - Viena, 1975) Cardenal primado de Hungría. Durante gran parte de su vida personificó la lucha por la libertad religiosa bajo el régimen comunista .

Nacido en el seno de una familia católica y humilde de Hungría, sintió desde niño inclinación hacia la vida religiosa. A los 23 años recibió la ordenación sacerdotal yse dedicó por completo a su ministerio pastoral. Al ser elevado al episcopado de Veszprém en 1944, saltó a una posición de liderazgo cuando el país se debatía en medio de la Segunda Guerra Mundial. Ante la persistencia de las persecuciones contra los judíos y la destrucción sin sentido a que eran arrastrados los húngaros por el régimen nazi, Mindszenty envió un memorándum firmado por todos los obispos del oeste de Hungría, urgiendo al presidente Ferenc Szálasi para que cesara en esa política. A consecuencia de ese comunicado el obispo fue encarcelado, y permaneció en prisión hasta que los alemanes abandonaron definitivamente el territorio húngaro en abril de 1945.

La guerra dejó a Hungría en la ruina y en la desilusión. Mindszenty se esforzó por socorrer el hambre y las necesidades de los pobres y de los refugiados. Constituido arzobispo de Esztergom y cardenal en 1946, quiso mantener la autoridad constitucional que tradicionalmente había tenido la sede arzobispal de Esztergom. Pero en ese intento, pronto se dio cuenta del peligro que amenazaba el nuevo régimen democrático instalado después de la guerra. A medida que se afianzaban los comunistas en el poder, iban desapareciendo los otros partidos, de forma que llegó un momento en que la Iglesia se convirtió en el único bastión de resistencia y en el principal punto de hostilidad de la propaganda comunista.

El cardenal Mindszenty se opuso frontalmente a la nacionalización de las escuelas católicas, por lo cual fue detenido el 26 de diciembre de 1949 y sometido a un proceso judicial en febrero del año siguiente. El proceso público del Primado de Hungría demostró que nada ni nadie podía oponerse a la voluntad del régimen comunista. Después de forzar declaraciones por medio de torturas y drogas, y luego de montar falsas pruebas contra él, la corte lo encontró culpable de traición y lo condenó a cadena perpetua. La persecución contra la Iglesia supuso también el encarcelamiento de otros obispos, el fin de la educación religiosa y la disolución de las órdenes religiosas.

Tras ser liberado por la Revolución Húngara de 1956, Mindszenty emitió un valiente discurso en el que abogaba por las elecciones libres, la libertad religiosa y la propiedad privada. Unas horas después de su discurso las tropas rusas entraron en Budapest y aplastaron la revolución. El Primado tuvo que buscar asilo en la Embajada de los Estados Unidos, donde permaneció auto-exiliado durante 15 años, a pesar de las protestas del gobierno húngaro y de las súplicas del Papa para que aceptara un puesto en la Curia Romana.

El cardenal pretendía con su presencia en Hungría atraer la atención del mundo sobre la opresión que sufrían los católicos húngaros, pero también estaba obstaculizando con su presencia cualquier acercamiento entre el régimen Comunista y el Vaticano. Presionado por el papa Pablo VI, Mindszenty abandonó finalmente Hungría en septiembre de 1971 y pasó a residir en Viena.

En 1974, Pablo VI declaró vacante la sede Metropolitana de Hungría, a la que Mindszenty había renunciado de mala gana y no sin manifestar públicamente su desacuerdo con los intentos por parte del Vaticano de establecer alguna relación con el estado húngaro, esfuerzos que, finalmente, permitieron el nombramiento de algunos nuevos obispos. Conocido como el "soldado de la Fe", "símbolo de las resistencias a todas las formas de violencia", "el mártir más célebre del catolicismo de su tiempo", no dejó de ser también una de las figuras más controvertidas en el interior de la Iglesia.

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