Oskar Morgenstern

(Görlitz, 1902 - Princeton, Nueva Jersey, 1977) Economista estadounidense de origen austríaco que desarrolló, junto con Neumann, la teoría de juegos, una teoría matemática del comportamiento económico. Oskar Morgenstern estudió ciencias políticas en la Universidad de Viena, centro en el que ejerció luego la docencia, llegando a ser catedrático de economía. Expulsado de su cátedra por las autoridades nazis, en 1938 se trasladó a Estados Unidos. Allí formó parte del cuerpo docente de la Universidad de Princeton (en la que permanecería hasta su jubilación) y conoció al matemático estadounidense de origen húngaro John von Neumann, con quien inició una fecunda colaboración.


Oskar Morgenstern

Los principios fundamentales de la teoría de juegos habían sido enunciados por Neumann en 1928, pero no despertaron demasiado interés hasta que, en 1944, Neumann y Morgenstern publicaron su obra Teoría de los juegos y del comportamiento económico. La teoría de juegos es un instrumento lógico para describir el comportamiento humano competitivo, una racionalización de los conflictos de intereses. Basado en la consideración de la actuación de los demás participantes o jugadores, este intento de caracterización del comportamiento racional competitivo y cooperativo forma parte de un análisis más general de la teoría de la decisión, que el propio Neumann desarrollaría más adelante.

Como todo sistema lógico, la teoría de juegos se sustenta en una serie de supuestos de partida que delimitan su ámbito de aplicación, y traduce a lenguaje matemático conflictos de intereses entre jugadores racionales que compiten entre sí buscando la maximización de sus resultados. La teoría de juegos se mueve así en un entorno de información perfecta donde todos los jugadores conocen los valores asignados a cada estrategia y las utilidades que cada opción reporta a sus competidores. Este estrecho entorno tan condicionado puede luego ir relajando sus hipótesis para hacer sus resultados más realistas.

Desde una perspectiva económica, el interés de esta teoría radica en la posibilidad de dar soluciones a situaciones complicadas en las que no basta, ni es posible, encontrar una posición óptima, proporcionando una base normativa que ofrece las mejores decisiones dados unos determinados objetivos. La realidad ofrece ejemplos de oligopolios empresariales, de pactos políticos interrelacionados o de estrategias sociales de signo contrario a los que no se puede dar solución; sólo alcanzar un punto máximo. Es el caso del consumidor racional que maximiza su utilidad sujeto a un presupuesto, o el de la empresa monopolista que optimiza sus beneficios bajo una determinada restricción tecnológica. Por ello la teoría comienza a presentar limitaciones importantes a medida que se pretende aplicar a situaciones reales más complicadas.

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