Yoweri Kaguta Museveni

(Kampala, 1944) Político ugandés, presidente de Uganda desde 1986. Tras recibir educación superior en las escuelas de Mbarara y Ntare, pasó por el Universitary College de Dar es Salaam (Tanzania). Fue asesor del presidente Milton Obote entre 1970 y 1971. El golpe militar de Idi Amin Dada le obligó a exiliarse en Tanzania; allí fundó en 1972 un Frente de Salvación Nacional (Fronasa) de oposición al dictador y trabajó como profesor en el Moshi Co-operative College.

En 1979 se unió a las tropas tanzanas que invadieron Uganda y obligaron a huir a Amin, y en 1980 entró como ministro de Defensa en el Frente Nacional para la Liberación de Uganda que presidía Paulo Muwanga. Cuando Obote se impuso en las elecciones libres de 1980, entre insistentes denuncias de fraude, Museveni rompió con su antiguo responsable y pasó a encabezar una disidencia armada, el Ejército Nacional de Resistencia (NRA), que en 1981 comenzó a librar una guerra de guerrillas.

En julio de 1985 un golpe militar derribó a Obote. Museveni se mostró dispuesto a reconocer al Consejo presidido por el brigadier Bazilio Olara Okello, pero con su pronta sustitución por otra junta presidida por el teniente general Tito Okello, decidió proseguir las hostilidades contra el Ejército gubernamental. Tras un rápido avance, el 26 de enero de 1986 el NRA entró en Kampala. Museveni instituyó un Consejo Nacional de Resistencia (NRC) y se nombró presidente de la República y ministro de Defensa. En sus primeras manifestaciones declaró que su objetivo era imponer la disciplina a las fuerzas armadas, restaurar el orden y quebrar las divisiones territoriales, muy circunscritas a la mayoría étnica de turno.

En los diez años siguientes Museveni mantuvo el poder con seguridad, sin tolerancia de la oposición política y prolongando una etapa de estabilidad y moderación, tras dos décadas de estragos y sangrientas dictaduras, si bien no pudo pacificar completamente el país, por la ya endémica presencia de diversas guerrillas y bandas armadas. Al comenzar la década de los noventa se apartó de la "moda" democratizadora que barrió el continente; sólo hasta 1996 (dos años después de aprobarse en referendo una Constitución) no se celebraron elecciones libres, y sin base de partidos, que aunque eran ya legales no podían concurrir a los comicios.

El 9 de mayo las elecciones presidenciales dieron la victoria a Museveni con el 74´2 % de los votos sobre su inmediato rival, Paul Kawanga Ssemogerere, apoyado por Obote desde el exilio. El 12 de mayo Museveni tomó posesión de un mandato constitucional para cinco años. Las legislativas tuvieron lugar el 27 de junio para cubrir 214 de los 276 escaños de la nueva Asamblea Nacional sustituta del NRC (los 80 restantes fueron designados o elegidos corporativamente y estaban reservados a mujeres, sindicatos, Ejército, disminuidos físicos y organizaciones juveniles). De los candidatos electos, formalmente independientes, ciento cincuenta y seis afirmaron ser partidarios de Museveni.

Hombre de estilo sobrio, poco amigo de protagonismos innecesarios, Museveni ha venido albergando, con la benevolencia de Estados Unidos y otros poderosos valedores, ambiciones regionales, y ciertamente su influencia se ha advertido en los regímenes amigos de Ruanda (1994), Burundi (1996) y Congo-Kinshasa (ex-Zaire, 1997), con cuyos dirigentes le unen solidaridades étnicas (en torno a los tutsi) y culturales (formación anglófona), y a quienes ha ayudado en su consolidación en el poder. Su fórmula de gestión es disciplinada, austera, militarizada y poco vacilante a la hora de reprimir. Prescinde de toda veleidad partidista o democrática y se centra en intentar eliminar el caos y en buscar un modelo nacional viable.

En las elecciones del 11 de marzo de 2001 consiguió revalidar el cargo presidencial frente a su oponente Kizza Besigye, antiguo aliado y médico personal de Museveni, que centró su campaña electoral en denunciar la corrupción, el nepotismo y las nefastas consecuencias para el país del apoyo del gobierno a las guerrillas que combatían al régimen de la República Democrática del Congo. A pesar de la campaña de Besigye, los logros de Museveni (sobre la estabillización del país) avalaron su candidatura con garantía suficiente para concederle el respaldo de los electores.

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