Hiroshi Nakajima

(Chiba, 1928 - Poitiers, Francia, 2013) Médico japonés que fue director general de la Organización Mundial de la Salud desde enero de 1988 hasta mayo de 1998. Desde este último año portó el título de Director General Emérito de dicha organización.


Hiroshi Nakajima

Realizó la carrera de medicina en la Escuela de Medicina de Tokio, institución por la que obtuvo la licenciatura en medicina en 1955. Tras su graduación comenzó sus estudios en neuropsiquiatría en el Departamento de Neuropsiquiatría, en el Colegio Médico de Tokio. Posteriormente viajó a Francia para completar su formación. Realizó estudios postuniversitarios en neuropsiquiatría y farmacología en la Universidad de París.

Entre 1958 y 1967 trabajó como investigador en neuropsicofarmacología clínica en el Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia. Posteriormente dirigió las actividades investigadores de la unidad de neuropsicofarmacología del Instituto. En 1960 obtuvo el doctorado en ciencias médicas por la Escuela de Medicina de Tokio. Regresó a Japón en 1967 como director del Centro Japonés de Investigación Roche en Japón.

En 1974 ingresó en la Organización Mundial de la Salud (OMS) como científico encargado de la sección de evaluación y seguimiento de las drogas, ocupando en los siguientes seis años diferentes puestos en la sede central de la organización en Ginebra. En 1976 fue nombrado director de la Unidad de Políticas sobre Drogas de la OMS. Desde esa posición jugó un papel destacado en el desarrollo del concepto de drogas esenciales, ya que además fue secretario del primer comité de expertos que trató sobre el tema.

En 1979 fue nombrado por la Organización Mundial de la Salud director de la oficina regional de dicho organismo para el Pacífico Occidental, cuya sede se encontraba en Manila. Desde este puesto dirigió el programa de salud de la OMS para el área. En 1984 recibió el Premio Kojima, la mayor condecoración concedida en Japón en el sector de la salud pública.

En enero de 1988 el Consejo Ejecutivo de la OMS revisó las credenciales de los diferentes candidatos a ocupar el puesto de director general de dicha institución para sustituir al sueco Halfdan Mahler, quien había permanecido en el cargo durante quince años. Los miembros consideraron a Hiroshi Nakajima como el candidato idóneo, sobre todo debido a los éxitos de su gestión en el Pacífico Occidental, por lo que recomendó su elección.

Cuatro meses después la Asamblea General de la OMS aprobó el nombramiento. Nakajima tomó posesión el 21 de julio, con lo que se convirtió en el primer japonés en situarse al frente de una de las agencias de las Naciones Unidas. Algunos meses después de asumir el cargo, viajó a Japón con el fin de conseguir la cooperación y la asistencia del gobierno de su país natal. Importante fue uno de sus discursos en el que urgió a las autoridades japonesas para que fueran más rigurosos a la hora de aplicar los planes de salud recomendados por la OMS.

Como director general impulsó una serie de campañas contra las enfermedades infecciones, especialmente el sida, la malaria, la tuberculosis y la fiebre del dengue. También puso especial énfasis en la extensión de la vacunación entre los niños, con el fin de evitar el brote de futuras enfermedades. Para comprobar la correcta aplicación de los programas de la OMS realizó continuos viajes por todo el mundo, especialmente a África y el Tercer Mundo.

Cuando su reelección como director general en junio de 1992 parecía clara, ésta se vio en peligro por la aparición de una candidatura alternativa encabezada por el neurocirujano argelino Muhammmad Abdelmoumene, quien había sido el segundo en el escalafón de la OMS hasta que Nakajima prescindió se sus servicios. La nueva candidatura estaba apoyada por los Estados Unidos, Francia y algunos otros países europeos.

Pronto surgió una dura pugna entre ambos candidatos. Japón y sus países aliados pusieron todo su empeño en lograr la reelección de Nakajima, mientras que sus rivales le reprochaban su mala gestión, falta de liderazgo y escasa capacidad para conseguir llevar a buen puerto sus planes; llegaron incluso a acusarlo de haber gastado más dinero del que disponía la OMS en sus presupuestos. La prensa occidental acusó a Japón de presionar a los países desarrollados que no apoyaban a Nakajima. En enero de 1993, el Comité Ejecutivo de la OMS recomendó por 18 votos contra 13 la reelección del director general. Fue reelegido en mayo de 1993 en la asamblea de la OMS, gracias al apoyo de los países del Tercer Mundo.

Su segundo mandato estuvo marcado por profundos cambios socioeconómicos en todo el mundo, por lo que se vio obligado a replantear los objetivos de la organización. Tuvo que hacer frente a nuevos problemas de salud, entre los que se encontraban los generados por el deterioro del medio ambiente, la difusión de nuevas enfermedades como el Ébola y el resurgimiento de enfermedades casi extinguidas, como la tuberculosis. Los planes de Nakajima hicieron notables progresos en la erradicación de ciertas enfermedades como la polio y el mal de Chagas.

En agosto de 1994 viajó a Japón para presidir la X Conferencia Internacional sobre el sida; gracias a sus esfuerzos, se decidió crear un estudio de la influencia de la enfermedad por todo el mundo. Sus dos mandatos estuvieron marcados por el notable crecimiento de la OMS, que de 166 miembros en 1988 pasó a tener 191 en 1997. Este mismo año anunció su intención de no presentarse a la reelección a la finalización de su mandato en julio de 1988. Hiroshi Nakajima fue sustituido por la noruega Gro Harlem Brundtland.

En reconocimiento a su lealtad y a sus grandes servicios a la salud pública internacional, la LI Asamblea de la OMS, reunida en mayo de 1998, concedió a Nakajima el título de Director General Emérito de la organización. A lo largo de su vida fue miembro de honor y de hecho de numerosas asociaciones medicas y de salud pública. Escribió numerosos libros y artículos sobre diversos campos de las ciencias médicas y farmacéuticas.

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