Octavia

(42-62 d.J.C.) Emperatriz romana. Hija del emperador Claudio I y de su tercera esposa Mesalina, tras la muerte de ésta su madrastra la casó con el futuro Nerón (53 d.J.C.), quien diez años más tarde, siendo ya emperador, la repudió a petición de su amante Popea Sabina, aduciendo que era estéril. Ante la simpatía que despertaba entre el pueblo, la acusó de adulterio, la desterró a la isla Pandataria y le ordenó cortarse las venas.


Claudia Octavia

La figura histórica de Octavia se convirtió en la heroína literaria de una tragedia de la época, que se le atribuyó por error al filósofo hispanorromano Séneca. La obra, que no puede ser de Séneca, indudablemente pertenece a algún autor de la generación inmediata posterior a los primeros Flavios, cuando aún no se había apagado el recuerdo de los hechos dramatizados; es el único ejemplo de "praetexta", es decir, de tragedia latina con un argumento nacional. La acción de Octavia tiene lugar en Roma, el año 62; el emperador Nerón, que odia a su esposa Octavia, hija de Claudio I y de Mesalina, la repudia a pesar de la oposición de Séneca, para poderse casar con la ambiciosa Popea, de la que está locamente enamorado. La sombra de Agripina se le aparece a Popea la noche misma de su boda y la nueva emperatriz queda turbada por siniestros presentimientos. El pueblo, indignado, se subleva a favor de Octavia, pero Nerón logra sofocar la rebelión y ordena al prefecto que deporte a Octavia a la isla de Pandataria, donde se cumplirá la sentencia de muerte. La obra termina con la marcha de la joven y las lamentaciones de sus partidarios.

El desconocido autor de esta tragedia siguió fielmente la historia, aunque se permitió algunas libertades y redujo la acción al menor período de tiempo posible. El carácter de Octavia es pasivo y monótono, mientras que el de Nerón está dibujado con vivacidad y el de Séneca resulta idealizado. Se observan numerosas analogías, tanto en la forma como en la estructura, con las tragedias de Séneca, e incluso con su obras filosóficas, que al parecer el autor de la tragedia conocía a fondo.

En esta obra y en los Anales de Tácito se inspiró la tragedia Octavia (Ottavia), de Vittorio Alfieri (1749-1803). Publicada en 1784, la obra no puede ciertamente contarse entre las mejores del autor. En ella Octavia, desterrada por Nerón, es convocada en la corte para disculparse de la falsa acusación de adulterio y, tras haber sido condenada por Popea, la nueva esposa del emperador, y por Tigelino, su ministro, se libra de una muerte ignominiosa ingiriendo un veneno. La poesía de la obra se centra principalmente en la figura de Octavia: es otra de las víctimas que recreó la fantasía de Alfieri, no heroica como Antígona, pero consciente de su destino y convencida de que ya nada puede darle la vida, y llena a la vez de dignidad y de debilidad femenina. Destaca por su belleza la escena en la que pide el veneno a Séneca, porque, aunque está dispuesta a afrontar la muerte, no quiere sufrir la vergüenza del suplicio que le ha preparado Nerón.

Octavia es también un personaje central de Octavia romana, una voluminosa novela en seis libros de Anton Ulrich, duque de Braunschweig (1633-1714), publicada en forma completa en 1711. La acción empieza a fines del reinado de Nerón, precisamente en el momento en que comienzan las luchas de Tirídates, rey de Armenia, para libertar a su patria del yugo romano. El episodio central lo constituye la condena que decreta Nerón contra su virtuosa esposa Octavia; sin embargo, ésta no muere, sino que consigue salvarse en las catacumbas, entre los cristianos. Después de numerosas vicisitudes, complicadas por toda suerte de equívocos, combinaciones, sustituciones, cambios, errores y aclaraciones, Octavia logra casarse con Tirídates, a quien amaba desde el día en que, hallándose en una isla del mar Tirreno, Tirídates la salvó cuando unos soldados la habían atado a un árbol y estaba a punto de morir.

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