José Eugenio Olavide

(José Eugenio Olavide Landazábal; Madrid, 1836 - 1901) Médico español. Estudió medicina en la Facultad de Madrid y obtuvo el título de licenciado en 1858. Al año siguiente marchó a París, donde completó su preparación clínica.

En 1860, ya de regreso en Madrid, ganó la plaza de médico del Hospital de San Juan de Dios, que se convirtió gracias a su esfuerzo en el auténtico núcleo de la constitución de la dermatología como especialidad en España.

A lo largo de toda su vida, Olavide fue un defensor de los puntos de vista de la escuela dermatológica francesa encabezada por Pierre L. A. Cazenave, M. G. Alphonse Devergie y Pierre A. E. Bazin. En consecuencia, aparte de un excelente observador clínico, fue un entusiasta cultivador de los estudios histopatológicos y parasitológicos y, más tarde, de los bacteriológicos.

Su primer trabajo histopatológico, dedicado a un lipoma submuscular, apareció en 1859, fecha temprana incluso en un contexto europeo. Durante los años siguientes realizó, además, investigaciones experimentales sobre diversos parásitos microscópicos, en parte en colaboración con el cirujano Federico Rubio. También colaboraron ambos en sus primeras indagaciones bacteriológicas, publicando, por ejemplo, en 1872, un examen de los gérmenes existentes en el vapor atmosféricos del servicio hospitalario de Ezequiel Martín de Pedro.

El mismo año pronunció Olavide su discurso titulado El parasitismo o morbilismo vegetal (1872). En 1881 consiguió que se instalara en el Hospital de San Juan de Dios un laboratorio anatomopatológico y microbiológico, cuya dirección encargó al micrógrafo gaditano Antonio Mendoza.

Olavide fue autor de un número muy elevado de libros, folletos y artículos de revista. Entre ellos, destaca su gigantesca obra Dermatología general y clínica iconográfica de enfermedades de la piel o dermatosis (1871-1873), cuyo segundo volumen es un espléndido atlas de 168 láminas cromolitográficas, que incluyen, junto a la iconografía clínica, numerosas imágenes histopatológicas y parasitológicas.

Su producción interesó en otros países europeos, y llegó incluso a publicarse en 1888 una traducción francesa, prologada por una gran figura como Etienne Lancereaux, de las lecciones que sobre las "dermatosis reumáticas" había pronunciado nueve años antes en el Hospital de San Juan de Dios.

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información