Josep Oliu

(Sabadell, Barcelona, 1949) Banquero español. Josep Oliu i Creus nació en Sabadell (Barcelona) en 1949. Su padre, Josep Oliu Pich, fue director general del Banco Sabadell.

Tras licenciarse en económicas por la Universidad de Barcelona y obtener el doctorado por la de Minnesota (Estados Unidos), ejerció durante 1982 como catedrático de teoría económica en la Universidad de Oviedo.

En 1983 ocupaba el cargo de director de Estudios y Estrategia en el Instituto Nacional de Industria (INI) y, un año más tarde y hasta 1986, ejerció como director de Planificación del mismo organismo. Cuando contaba treinta y siete años, su vida tomó un nuevo rumbo al incorporarse de lleno a la actividad bancaria.

Poco después de su nombramiento como presidente de la Asociación Barcelona Plaza Financiera en 1986, fue reclamado por el Banco Sabadell para desempeñar la función de secretario general técnico. En 1990, tras cuatro intensos años de inmersión en la estrategia económica del Sabadell, fue propuesto como sucesor de su padre en las tareas de consejero y director general.

Desde 1999 ostenta la presidencia del banco. En la actualidad es también vocal del Consejo General de la Asociación Española de Banca, vocal de la Comisión Gestora del Fondo de Garantía de Depósitos y miembro de la junta del Círculo de Economía de Barcelona. Está casado y tiene tres hijos.

Oliu, que se declara amante de la música clásica, el buen cine y la lectura de biografías y ensayos sobre historia, es un hombre afable y hábil negociador que ha sabido rodearse de un extraordinario equipo de profesionales que lo secundan en su labor cotidiana. Entre ellos es obligado citar a Joan Maria Nin, consejero-director general del Banco Sabadell, y a Josep Permanyer, presidente del Atlántico.

Oliu tiene las ideas claras, tanto sobre el futuro de su banco como sobre el panorama del negocio financiero español. Respecto al primero, no descartaba la incorporación del Sabadell al Íbex-35, mientras ultimaba un plan estratégico, que se desarrollará entre 2005 y 2008, orientado a obtener elevados ratios de rentabilidad y eficiencia. Respecto al segundo, opina que «el mercado financiero en España está sobresaturado, es un sector en reconversión y para afrontar márgenes más bajos y tipos de interés más bajos, los bancos tenemos que crecer en tamaño».

Cinco años de gestión

Conseguir un puesto cada vez más relevante para el Banco Sabadell ha sido para Josep Oliu un reto que ha enfrentado con decisión y firmeza a lo largo de sus cinco años al frente de la entidad. Su tenacidad se ha visto recompensada por una carrera profesional jalonada de éxitos.

En 1996, siendo director general bajo la presidencia de Joan Corominas, responsable del primer gran impulso ascendente del banco, Oliu participó en dos importantes operaciones, las compras del Natwest España (actualmente Solbank) y del Banco de Asturias.

Al asumir la presidencia, en 1999, decidió crear una estructura de negocio más ágil y eficaz, al tiempo que renovó la comisión ejecutiva. A partir de aquí se abrió una nueva etapa, que en 2001 logró un gran triunfo con la salida a bolsa del banco.

Frente a las reticencias iniciales de una parte del accionariado tradicional, los resultados superaron las expectativas: el día del estreno en el parqué, las acciones llegaron a superar la cifra de 24 euros, tres más del precio fijado como referencia. El precio obtenido por las acciones otorgó al Banco Sabadell un valor de mercado de 4.000 millones de euros.

Un año después de su salida a bolsa, Josep Oliu llevó a cabo la fusión por absorción del Banco Herrero. La operación se concretó a través del canje de diecisiete acciones del Sabadell, con un valor nominal unitario de 0,50 euros, por cada cuatro acciones del Banco Herrero de 3 euros.

En 2003 las ganancias del Banco Sabadell habían experimentado un crecimiento de un 6,6 % respecto al ejercicio anterior, rondando la cifra de los 235 millones de euros. Frente a un aumento del 20,5 % en créditos hipotecarios y un 16,8 % en créditos a empresas, el banco registró una reducción de costes del 12,5 % gracias a las medidas de saneamiento económico adoptadas por su presidente. Por otra parte, las participaciones en el capital del Sabadell del Banco Comercial Portugués y La Caixa se mantuvieron en unas proporciones del 8,5 % y el 15 %, respectivamente, en tanto que la participación de Caixa Sabadell se incrementó de un 0,5 % al 1,1 %.

A fines de 2003, Oliu concluía en Londres la negociación con la Arab Banking Corporation (ABC) y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) para comprar el 92 % del capital del Banco Atlántico. La integración del Atlántico suponía para el Sabadell convertirse en la cuarta empresa bancaria española en importancia, al aumentar cerca de un tercio sus activos, sus recursos gestionados y el valor bursátil de sus acciones.

«Es el colofón al plan de crecimiento que, aunque no ha sido barato, encaja a la perfección en nuestro proyecto.» Con estas palabras subrayaba Josep Oliu la trascendencia que tenía para su banco la adquisición del Atlántico. Con ello el Banco Sabadell se catapultaba al cuarto lugar del ranking de empresas bancarias españolas y al decimoquinto entre las europeas.

El proceso que llevó a la compra no fue fácil y Oliu tuvo que sortear no pocas dificultades. Tras superar las ofertas de la Caixa Geral de Depósitos y del Barclays Bank, el Banco Sabadell pudo llegar a un acuerdo con la Arab Banking Corporation (ABC) y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) para comprar los paquetes accionariales del Banco Atlántico. La compra conllevó dos ampliaciones de capital, de las que se obtuvieron 1.231 millones de euros.

Cambio en el mapa bancario español

Con la adquisición de esta entidad de tanto prestigio y solera, fundada en Barcelona en 1901, el Sabadell alcanzó un volumen de activos superior a los 38.000 millones de euros, además de una extensa red de oficinas, algunas procedentes de la actividad internacional del Atlántico, y su potenciación en zonas geográficas como Andalucía, Madrid y, por supuesto, Cataluña. De esta forma, se situaba en importancia de negocio muy cerca del Banco Popular, mientras que acortaba distancias con los dos gigantes de la banca española, el Banco Santander Central Hispano (BSCH) y el BBVA.

Una herramienta fundamental diseñada por Josep Oliu fue el Programa de Integración del Atlántico al Sabadell, previsto en tres fases. Cumplida la primera fase con el final de la OPA, se inició la segunda o «plan de los primeros cien días» que incluía, entre otras medidas, integración de filiales especializadas, reestructuración de la plantilla del Atlántico y un estudio técnico sobre la pertinencia del mantenimiento de la marca del banco adquirido.

Estaba previsto que al inicio de 2005, una vez cumplimentada una tercera y última fase, la total integración tecnológica y operativa del Banco Atlántico en el Sabadell fuera una realidad. Al mismo tiempo, la entidad estaría presente en todo el territorio del Estado y se prevé un notable crecimiento del número de clientes y del volumen de negocio.

Sin duda, 2004 fue el gran año para el Sabadell. La adquisición del Banco Atlántico incrementó un 30 % su volumen de negocio, situándolo en una fuerte posición competitiva. El ingreso total obtenido por todas las operaciones de capital alcanzó los 1.304,75 millones de euros.

Y por lo que respecta a una de sus actividades tradicionales, los fondos de inversión, el Sabadell, que ya contaba con más de setenta productos, lanzó cuatro más. Dos estaban dirigidos a empresas: Sabadell BS Euro Cash y Sabadell BS Tesorería Progresión. Por su parte, SBP Sabadell Selección Dinámica trataba de captar clientes de banca privada, en tanto que un fondo garantizado, Sabadell BS Garantía Superior, estaba orientado a particulares. Sólo en el primer mes del año, el negocio en fondos de inversión se incrementó un 2,07 %. El posicionamiento del Sabadell entre los grandes de la banca española era ya un hecho consolidado.