José Vicente del Olmo

(Valencia, 1611 - 1696) Geógrafo español. Fue secretario del Tribunal de la Inquisición de Valencia. En 1653 publicó un interesante trabajo de epigrafía latina titulado Lithologia, obra en la que demostró conocer bien la Parallella Geographiae (1648) del jesuita francés Philippe Briet y en la que afirma, además, haber manejado los Atlas de Ptolomeo, Abraham Ortelio y Gerardus Mercator. Dio, como latitud de Valencia, calculada según sus propias observaciones, 39º 37', dato que corregiría ulteriormente. La obra incluye un epigrama de José de Zaragoza, lo que sugiere una temprana relación entre este autor y Olmo.

En la década de 1660-1670, Olmo siguió las enseñanzas que el citado matemático jesuita, José de Zaragoza, impartía en Valencia de manera privada. Posteriormente se encargó de editar la Geometría especulativa y práctica de los planos y sólidos (1671) de este autor, del que Olmo se confesaba "su primer discípulo", así como de difundir sus restantes obras en el ambiente cultural valenciano.

Participó en las tertulias y academias que se celebraban en Valencia en la últimas décadas del siglo, cuyo papel en la introducción en esta ciudad de la ciencia moderna fue fundamental. En particular, junto con el matemático y músico Félix Falcó de Belaochaga, fue uno de los principales miembros de la tertulia que se reunía, hacia 1685, bajo la presidencia del conde de Alcudia.

La obra más importante de José Vicente del Olmo es la titulada Nueva descripción del Orbe de la Tierra (1681), en la que hace gala de su amplia erudición, y constituye un buen exponente de la geografía humanista del siglo XVII. Nada menos que setecientos autores son citados en ella, además de aparecer cuidadosamente reseñados en un índice al comienzo del libro, que incluye autores clásicos, medievales y modernos; extranjeros y españoles (entre los que destaca la presencia de su maestro Zaragoza), así como filósofos, poetas, teólogos y científicos.

No obstante, las fuentes principales de la obra, como el propio Olmo confiesa, fueron la Parallela Geographiae de Briet y la Geographiae et Hydrographiae reformatae (1661) de Giambattista Riccioli. Entre las ausencias cabe destacar la de Geographia generalis de Bernhard Varenius, probablemente atribuible al decidido copernicanismo de este autor.

En este sentido, y a propósito de la teoría heliocéntrica, Olmo describe los distintos movimientos atribuidos por Copérnico a la tierra y seguidamente menciona la condena de esta teoría por la Inquisición romana y la abjuración de Galileo. En otras partes de la obra, Olmo se muestra familiarizado con algunos temas galileanos, como la ley de caída de graves y las propiedades del péndulo, así como el uso de este instrumento para medir el tiempo. Al tratar de la determinación de las longitudes geográficas cita a Christian Huygens, y comenta la propuesta de este autor de usar el péndulo para resolver el problema de transporte horario.

También estudia cuestiones de magnetismo, a propósito de la brújula, para lo cual sigue fundamentalmente a Athanasius Kircher, Niccolo Cabeo y Claude F. Milliet Dechales. La parte más original e interesante de la obra es, quizá, la dedicada a la fabricación y uso de los mapas, tema que desarrolla en nueve capítulos. Incluye, esta parte, un estudio detenido de las distintas proyecciones cartográficas desarrolladas desde el siglo XVI.

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