Niels-Henning Orsted Pedersen

(Osted, 1946 - Copenhague, 2005) Músico danés de jazz. Hijo de una aficionada a la música (su madre era organista de iglesia), comenzó estudiando piano, aunque pronto su vocación de contrabajista le llevó a dedicarse al estudio y especialización en este instrumento. Debutó en una orquesta de músicos no profesionales, pero enseguida su depurada técnica le llevó a integrarse en el circuito jazzístico. Empezó a tocar en el trío de Bud Powell, leyenda viva de la era bop, con sólo 16 años: casi un insulto y una irreverencia para otros muchos músicos de la historia del jazz.


Niels-Henning Orsted Pedersen

Con Powell realizó un gira europea con parada en Copenhague, donde grabó un disco célebre (Bud Powell Trio), en el que se incluían temas de Monk, Hawkins, Golson o Dameron. En esta gira también estuvo presente el batería danés William Schiopffe. Al año siguiente, con 17 años, pasó a formar parte de la orquesta de Count Basie. En 1963 atracó en la banda de Quincy Jones; en 1964 fue incluido en la banda de Dexter Gordon; y, en 1965 (todavía con 19 años), tocó con Roland Kirk. Fue una época en la que recaló, además, en los grupos de algunas figuras del jazz norteamericano, como Bill Evans, John Lewis, Sonny Rollins o Johnny Griffin.

Posteriormente Orsted Pedersen volvió a su país, Dinamarca, y trabajó en la Danish Radio Orchestra, a la vez que creó una banda que llegó a tocar regularmente junto a Kenny Drew en el Café Montmartre, en Copenhague. También en este tiempo formó parte de The Underground Railroad, grupo en el que usó la guitarra bajo, por entonces un instrumento novísimo en el jazz.

Su máximo reconocimiento le llegó cuando Oscar Peterson, uno de los pianistas más técnicos y con más personalidad de la historia del jazz, lo contrató para tocar en su trío, en sustitución ni más ni menos que de Ray Brown. Con este pianista grabó algunos álbumes importantes, como The Good Life (1973), Oscar Peterson Trio Transition (1976) o Giants (1977). En 1975 se asociaba al trío de Peterson otro músico estelar: Joe Pass, con quien grabaron The Trio, un álbum clave. Con Peterson, de cualquier modo, siguió colaborando de forma intermitente en las décadas de los años ochenta y noventa. En los ochenta grabó, por ejemplo, Jam, para el sello Pablo; mientras que en los noventa sobresale el concierto ofrecido en directo en París, en 1997, cuyo título fue Oscar in Paris.

En 1978 tocó con el trío del pianista George Shearing; mientras que en 1979 se unía a Joe Pass, antiguo colaborador de Oscar Peterson y guitarrista de Ella Fitzgerald. Además de con Joe Pass, colaboró también con Toots Thielemans hasta bien entrada la década de los años ochenta. Formó parte de nuevo, durante un tiempo, del cuarteto de Dexter Gordon, con quien realizó una gira por América y Europa, e incluso se sumó al equipo el pianista catalán Tete Montoliu, cuyas colaboraciones venían de principios de la década de los años sesenta, cuando Dexter llegó a los clubes de Europa.

De los años ochenta son, precisamente, algunas destacadas apariciones con importantes artistas. Entre 1983 y 1988, aproximadamente, tocó a dúo asiduamente con el guitarrista Philip Catherine, de cuyo encuentro nació el álbum The Viking, al tiempo que colaboraba con los pianistas Alain Jean-Marie (con quien grabó Latin Alley) y Tete Montoliú, quien le hizo inseparable de su trío mientras pudo. También otros músicos le incluyeron en sus grupos. Es el caso de George Shearing, que lo mantuvo irregularmente en sus insospechados tríos (piano, contrabajo y guitarra, por ejemplo), con quien grabó un álbum delicioso, Windows, en 1977; mientras, tocó también en las bandas de algunos grandes del jazz, como Dizzy Gillespie o Milt Jackson.

Uno de los últimos trabajos de NHOP se tituló Those Who Were, publicado ya en la década de los años noventa, y que contó con las colaboraciones de Johnny Griffin y Lisa Nilsson. Se trata de un magnífico álbum donde queda puesta de manifiesto la técnica de este pulcro contrabajista clásico que, sin embargo, se aleja de toda huella innovadora o vanguardista.

Sus asombrosas dotes técnicas lo situaron en un perfecto lugar como sideman, convirtiéndolo en acompañante de lujo de multitud de figuras del jazz. Su estilo ecléctico le permitía adaptarse a muy distintos estilos dentro del jazz, y corresponder a las exigencias de instrumentistas de muy distinto calado: músicos clásicos y músicos innovadores y de vanguardia requirieron sus servicios en un determinado momento.

Sus solos eran llamativas improvisaciones que abordaban melodía y armonía de manera exhaustiva. Por ello le tentó tanto la formación de dúo, donde tal vez mejor se expresaba este llamativo contrabajista y donde mejor se percibía lo puntilloso de su estilo. Por otro lado, su contundencia en el acompañamiento (en el que predominan tanto el pizzicato como la interpretación con arco) hizo que muchos líderes lo llevasen consigo, pues siempre culminaba las expectativas de manera sobresaliente. Era un acompañante que había sabido labrarse un hueco de honor en la historia del jazz reciente y, a la vez, uno de los músicos europeos con mayor proyección internacional.