Rodrigo de Osona

(Siglo XV) Pintor español. El estilo renacentista entró verdaderamente en España por la ciudad de Valencia, cuyos contactos con Italia eran constantes desde la época romana. A través de Valencia, el italiano Gherardo Starnina había introducido el universo formal de Giotto en la península Ibérica, y un lombardo, Dello Delli, dio a conocer allí el gusto pictórico florentino de principios del siglo. Éstas muestras iban a tener continuidad en la enigmática figura de Rodrigo de Osona el Viejo, pintor cuya actividad se desarrolló entre 1463 y 1501, mientras que las obras realizadas posteriormente son atribuidas a su hijo hipotético, al que se llama Rodrigo de Osona el Joven.

Del primero es el Retablo del Calvario (1476, San Nicolás, Valencia), que delata influencias del arte paduano y ferrarés. Una Piedad (1485-1490, Museo de Bellas Artes, Valencia) de espléndida factura se considera suya, y la denominada Tabla de la Epifanía (h. 1500, Victoria Albert Museum, Londres), firmada por "el hijo del maestro Rodrigo", ha servido para afirmar la existencia del hijo. Se trata, en todo caso, de un trabajo relacionado también con los artistas Lorenzo Costa y Francesco Francia.


Detalle de la Piedad de Rodrigo de Osona

A Rodrigo de Osona se le ha supuesto un primer período de formación en Ferrara, Padua o Venecia, aunque no está totalmente comprobado. Entre sus obras destacan el Retablo del Calvario de la parroquia de San Nicolás, en Valencia, firmado en 1476 y a través del cual se le han podido atribuir otras obras como la Piedad, conservada en el Museo de Bellas Artes de Valencia, y realizada entre 1485 y 1490.

Se le considera uno de los introductores de las formas renacentistas en la pintura española, llegando a un sentido pleno del italianismo quattrocentista. Sin embargo, las influencias italianas se ven matizadas por el conocimiento y la aplicación de fórmulas propias de la pintura flamenca, como es la expresividad alejada de la idealización. Los aspectos de amabilidad y dulzura atienden más a razones de tipo devocional que a una visión racionalizada y rigurosa de la realidad. Pese a ello, sus cuadros muestran una preocupación por la ambientación natural y arquitectónica de las escenas y un extraordinario dominio de la pintura al óleo.

Existe todavía una cierta confusión entre este autor, llamado Rodrigo de Osona el Viejo, y su hijo, denominado Osona el Joven. Mientras que la actividad del padre se desarrolla hasta 1501, la del hijo se desarrollaría desde 1496 hasta 1513. A él se debería la Tabla de la Epifanía, conservada en Londres, que está firmada por "Lo fill del maestre Rodrigo", con una tendencia más tradicional que las obras del padre. A partir de ella se le ha atribuido el Cristo ante Pilatos conservado en el Museo de Bellas Artes de Valencia. La obra de ambos pintores, junto a la de Pablo de San Leocadio, sienta las bases para el breve ciclo de clasicismo en la pintura española.

Otras obras atribuidas al supuesto hijo son Vida de San Dionisio (Museo de la catedral de Valencia), las tablas de la Vida de Jesús (Museo de Bellas Artes de Valencia) y los paneles de La Pasión (Museo del Prado). En estas pinturas hay una vuelta a los presupuestos estéticos del gótico, una forma de reacción goticista, más en el concepto general que en formas concretas. Esta reacción se dio en toda la pintura española a finales del siglo XV. En algunas de estas obras se vuelve a la profusión de dorados en los fondos y en los ropajes; las figuras se hacen más presentes, pesadas y casi elementales en su proximidad, con rasgos tensos de seco dibujo; la perspectiva se busca de una manera poco fluida, casi sin espacios de tránsito y los personajes se amontonan en agrupaciones asfixiantes.

Una de las características que distingue la producción pictórica atribuida a Osona el Joven es la escenografía llena de alusiones italianas, de referencias arqueológicas (en frisos, festones o estatuas) que sirven de apuntes clásicos a modo de alegorías sobre historias y personajes. Estos elementos, sin embargo, están expuestos de manera arbitraria, sin atención a una posible función arquitectónica y compositiva. Es en la Tabla de la Epifanía (Londres) y en los paneles de La Pasión (Museo del Prado) donde se encuentran mayores dificultades para establecer una demarcación entre los estilos de Osona el Viejo y Osona el Joven. En la primera de ellas hay una influencia más germánica que flamenca, especialmente en el marco, algo tosco, donde se sitúan las figuras, de minuciosa delicadeza, propia del padre; en la segunda abundan las complejidades compositivas y los sobrios e intensos relieves, que acrecientan la intensidad de carácter de los personajes.

Según el historiador y crítico Camón Aznar, no es aceptable afirmar la existencia de un Osona hijo; la producción artística a él atribuida, en su opinión, no sería más que una última fase creativa de Rodrigo de Osonael Viejo, comprendida entre los años 1505 y 1513, periodo de tiempo que circunscribe la que tradicionalmente se ha considerado producción de Osona el Joven. También es factible considerar la existencia de una escuela creada alrededor de Rodrigo de Osona padre.

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información